El informe, Panorama regional de la seguridad alimentaria y nutricional en Asia y el Pacífico, publicado hoy por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), pone de relieve una serie de desafíos convergentes que amenazan con socavar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 (ODS 2) de poner fin a todas las formas de malnutrición para 2030.

A medida que la migración de las áreas rurales a las urbanas prosigue a paso acelerado -involucrando sobre todo a las familias más pobres-, la malnutrición urbana es otro reto al que se enfrentan muchos países. Con la tasa actual de urbanización, se calcula que para 2030, más del 55 por ciento de la población asiática vivirá en ciudades. Si bien la urbanización puede brindar oportunidades económicas, este proceso a menudo no es equitativo y se asocia con una prevalencia concurrente de desnutrición elevada y sostenida en los niños, con tasas de obesidad en rápido aumento en niños y adultos.
“Estas tendencias en la seguridad alimentaria y la nutrición chocan con el ininterrumpido elevado nivel de crecimiento económico de la región”, señalan los dirigentes de la ONU, recordando la nueva inquietud creada porque gran mayoría de los países de la región corren el riesgo de no alcanzar tanto el ODS 2 como los objetivos nutricionales de la Asamblea Mundial de la Salud.
Los esfuerzos para combatir la malnutrición deben también ir de la mano de otros para consolidar y mantener la paz, según el informe, y existe una necesidad urgente de acelerar y ampliar las medidas que refuercen la resiliencia y la capacidad de adaptación de la población y de sus medios de vida a la variabilidad y los extremos climáticos.
























