“…había prestado atención al conflicto español por, entre otras razones, el enorme impacto que había tenido en las comunidades de emigrantes españoles presentes en muchos países iberoamericanos”

Juan Andrés Blanco Rodríguez (Zamora, España, 1951-) fue mi profesor de cronistas de indias en la Universidad de Salamanca, donde ejerció de Catedrático en el Departamento de Historia Medieval, Moderna y Contemporánea. Blanco Rodríguez fue, a su vez, director de la Universidad Nacional de Educación a Distancia en Zamora por alrededor de tres décadas. Juan Andrés es autor o co-autor de en más de una veintena de libros, cuyas líneas o tópicos de investigación son la emigración, las relaciones con América y el regionalismo castellano-leonés y la guerra civil. Entre sus libros, destaco: Castellanos y leoneses en Cuba (2005), El sueño de muchos. La emigración castellana y leonesa a América (2005), Presencia castellana en el “ejército libertados cubano”, (1895-1898) (1996) y El Quinto Regimiento en la política militar del PCE en la guerra civil (1993). Blanco Rodríguez estudió Historia en la Universidad de Salamanca, fue quien presidió mi tribunal de tesis doctoral, constituido por otros cuatro docentes, entre los que hubo juristas y antropólogos. Conocí a Juan Andrés por referencia de Ángel B. Espina Barrio, y al igual que Ángel, el maestro de ayer, nos ha contestado esta entrevista, enfocada en su trabajo creativo como docente e investigador, historiador y escritor. Sus respuestas son para compartirlas con vosotros.

– Wilkins Román Samot
(WRS, en adelante) – En 1982 se publicó en Salamanca, España, El pensamiento
sociopolítico de Dorado Montero
.
¿De
qué trató o tratas en
El pensamiento sociopolítico de Dorado Montero? ¿Cómo
surgió la oportunidad de trabajarle?

Juan A. Blanco
Rodríguez (JABR, en adelante) – La Directora de mi Departamento en la
Universidad de Salamanca, en la que fui Becario de Investigación de 1976 a
1979, la Dra. María Dolores Gómez Molleda, estaba interesada en estudiar el
pensamiento sociopolítico de figuras relevantes del Regeneracionismo español
vinculadas a Salamanca, como Miguel de Unamuno, de trayectoria política e
implicación social en Salamanca ya conocida, o Pedro Dorado Montero,
salmantino, catedrático de Derecho Político y Derecho Penal, que había
estudiado en Bolonia y finalmente se afincó en la Universidad de Salamanca
donde destacó en la última década del XIX y dos primeras del XX. Amigo de
Unamuno, republicano como él y con honda preocupación social, Dorado Montero se
interesó por la llamada en el momento “cuestión social”, la situación de las
clases populares. Mi libro trata no de sus aportaciones, relevantes, en el
campo del Derecho Penal, sino de su orientación social y política que refleja
en numerosos artículos y algunos libros.

– WRS – ¿Qué relación
tiene su trabajo creativo previo a El pensamiento sociopolítico de Dorado Montero
y vuestro trabajo creativo posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de español
y su memoria personal o no de/ con la historia contemporánea o no dentro de España
e Iberoamérica?

JABR – En el mencionado
libro trato de analizar el pensamiento y actuación social y política de Dorado
partiendo de la realidad socioeconómica y también política de la Salamanca de
esas décadas de la época de la llamada Restauración española, que por otro lado
son muy similares a las de mi provincia de origen, Zamora. Provincias básicamente
agrarias, con poco desarrollo industrial y fundamentalmente conservadoras,
donde en esa época de finales del XIX y primeras décadas del XX predominaba el
pequeño campesinado, como era mi propia familia. El análisis de la situación de
Salamanca y la consideración de las distintas propuestas sociales y políticas y
su efecto, limitado, para la mejora de esa situación de indudable atraso,
incentivó mi preocupación por el conocimiento de la tortuosa histórica de la
España de la primera mitad del siglo XX, donde destacaba la “anomalía” de que,
las tensiones que habían atravesado la Europa de Entreguerras, en el caso
español habían derivado en una guerra civil de 1936 a 1939, que había cercenado
el proyecto modernizador de la Segunda República española y había dado lugar a
larga y cruenta posguerra de la que estábamos saliendo en esa segunda mitad de
los años setenta. La efervescencia antifranquista en la que me había movido desde
mis inicios en la Universidad de Salamanca también incentivaba mi preocupación
social y política antifranquista. Venía de una familia humilde, que había
supuesto que estudiara el Bachillerato en un colegio de los frailes del Verbo
Divino, muchos argentinos, con apoyo de la parte de mi familia que había
emigrado a Cuba. Posteriormente, había realizado estudios de Magisterio en
Zamora y de Historia en Salamanca, siempre con beca. Todas estas circunstancias
confluyeron en que finalmente mi actividad investigadora fundamental se
centrara en la realización de una tesis doctoral en relación con la Guerra Civil
española, precisamente sobre la primera fase de la misma y en ella el papel de
las milicias y la política militar del Partido Comunista de España, principal
partido de la oposición al Franquismo.      

– WRS – Si compara
vuestro crecimiento y madurez como persona, historiador, docente, investigador
y escritor con su época actual en España, ¿qué diferencias observas en vuestro
trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo has madurado?

JABR – Procediendo de
una familia campesina, sin apenas estudios, la orientación de mi vida
intelectual y profesional en buena medida vino de mis propias decisiones en
función los ámbitos en los que me iba moviendo. La propia circunstancia de la
efervescencia que se vivió en el último periodo del Franquismo y todo el
proceso de la Transición Democrática en España también condicionó mi madurez
como persona, como historiador, docente e investigador. Con el paso del tiempo
mi orientación intelectual, centrado mi interés en la época contemporánea,
especialmente el siglo XX, se fue orientando a la reflexión y el análisis, sin
duda más contrastado y reposado que en mis primeros años de investigador, de no
solo las características e influencias de la Guerra Civil Española, sin duda el
proceso central de la contemporaneidad española, el que ha condicionado de
manera decisiva buena parte de todo el siglo XX, sino también otros procesos de
honda incidencia en mi ámbito territorial más cercano que es la actual Castilla
y León. Procesos como la grave sangría migratoria desde las últimas décadas del
siglo XIX hasta la actualidad, y también el controvertido proceso de afirmación
identitaria que se vive en España y asimismo en mi región de origen.

– WRS – Juan Andrés,
¿cómo visualizas vuestro trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo
generacional de docentes, investigadores y estudiantes con los que comparte o
ha compartido en España y fuera? ¿Cómo ha integrado vuestro trabajo creativo-investigativo
a su quehacer de docente e investigador y vuestro trabajo escrito de interés histórico
por lo contemporáneo?

JABR – Si en el ámbito
de los historiadores lo más cercano, la época Contemporánea, siempre ha
concitado un interés especial, en la España del último tercio del siglo pasado
mi generación de investigadores y docentes en el campo de la Historia mostró
una necesidad mayor de conocer y tratar de comprender ese nuestro tiempo presente,
tan definido por la incidencia y consecuencias de una larga dictadura, etapa en
la que, por otra parte, España había cambiado sustancialmente. En el campo de
la Historiografía se entendía que conocer el pasado servía para comprender el
presente y dotarse de instrumentos para planificar el futuro.  Comprender la España del siglo XX implicaba
tener muy presente la investigación histórica que sobre la Guerra Civil y el
Franquismo se había realizado en difíciles condiciones en España y la realizada
por el hispanismo, sin duda alguna más libre y menos condicionada. Esa
circunstancia me acercó a historiadores fuera de España, tanto europeos como
americanos. Colaboración importante, pues sin duda la Guerra Civil española de
1936 ha sido el acontecimiento y el fenómeno histórico español que más atención
a suscitado fuera de España. Ello supuso también mi primer acercamiento a la
historiografía hispanoamericana e iberoamericana, que también había prestado
atención al conflicto español por, entre otras razones, el enorme impacto que
había tenido en las comunidades de emigrantes españoles presentes en muchos
países iberoamericanos.    

– WRS – Ha logrado
mantener una línea de creación-investigación enfocada en la historia
contemporánea iberoamericana en y desde España. ¿Cómo concibes la recepción a
vuestro trabajo creativo-investigativo dentro de España y fuera, y la de sus
pares?

JABR – Como reflejaba
antes, el primer punto de contacto con la historia contemporánea iberoamericana
tuvo como nexo la consideración e incidencia de la Guerra Civil española de
1936-1939. Pero mi relación se intensificó por mi interés desde principios de
los años noventa del pasado siglo por las relaciones entre España e
Iberoamérica derivadas fundamentalmente de la presencia de cientos de miles de
emigrantes españoles que se trasladan a diversas repúblicas americanas desde
principios de los años ochenta del XIX. Corriente que es muy intensa hasta la
crisis económica de 1929 y se relanza, más tímidamente, tras la Segunda Guerra
Mundial. También me interesaron distintos aspectos del conflicto que supuso la
separación de España de sus últimas colonias tras la derrota de 1898, pero
mucho más las implicaciones de esos casi cinco millones de españoles que se trasladaron
a América en el periodo referido, con complejas incidencias tanto en España
como en los lugares a los que emigraron y los que muchos se insertaron. La
relación entre España y América se cincela con la realidad del contacto desde
la llegada de los españoles a finales del siglo XV y los siglos de
mantenimiento del imperio colonial, pero la presencia de esos millones de
emigrantes y descendientes, en una corriente interactiva, es un aspecto
fundamental de la vinculación entre España y América y me ha interesado
analizar cómo se ha producido y se ha percibido desde España y desde América. A
esa presencia española tras la separación colonial se le ha prestado más
atención desde América que desde España y para mí ha sido muy fructífera la
vinculación con esa historiografía americana. 
    

– WRS – Sé que vos es de
España. ¿Se considera un historiador español o no? O, más bien, un historiador iberoamericano,
sea este español o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un
universitario mexicano. ¿Cómo se siente vos?

JABR – Me siento un
historiador de la época contemporánea a la que me acerco  fundamentalmente desde la perspectiva
española, pero entendiendo que en la conformación de lo español la dimensión
iberoamericana es fundamental durante toda la época contemporánea por las
razones que exponía antes, por su vinculación política al entrar en la
contemporaneidad, la compleja relación de separación, pero la pervivencia de
una vinculación en la que tienen mucho que ver los intercambios poblaciones que
ha habido en las dos direcciones, aunque yo le haya prestado menos atención a
la emigración iberoamericana hacia España. 

– WRS – ¿Cómo integra
vuestra identidad étnica y de género, y su ideología política con o en vuestro
trabajo creativo-investigativo
y su formación en España?

JABR – Como ya señalé,
mi origen familiar insertado en una provincia de la España interior y
fundamentalmente agraria me inclinó a interesarme por el estudio de una
realidad que, a pesar de los pronunciamientos de los conformadores del
Franquismo señalándola como la esencia de la “auténtica” España; sin embargo,
la política seguida tras la Guerra Civil había supuesto su progresiva
decadencia demográfica y económica en comparación con otras regiones españolas.
Esa percepción de atraso comparativo me llevó a interesarme por el análisis
socioeconómico y también político de dicha situación. De ahí mi inclinación por
la historia Contemporánea y también mi posición crítica en relación con la
España del tardofranquismo en la que se desarrolló mi formación universitaria,
dando mis primeros pasos como profesor en el contexto de la efervescente
Transición a la democracia.

Mi pertenencia a una provincia y una
región donde la emigración ha supuesto el proceso más influyente en la época
contemporánea me ha llevado a dedicar las últimas décadas de mi actividad investigadora
al análisis de las circunstancias que provocan este proceso y las consecuencias
del mismo, incidiendo en la labor de los españoles y castellanos y leoneses en
los lugares a los que llegan y en los que se insertan, con especial referencia
a las asociaciones que conforman, algunas vigentes después de más de un
siglo,  particularmente en América y la
vinculación que estos emigrantes y descendientes han mantenido y mantienen con
sus lugares de origen. Esta memoria institucional de la emigración española y
castellana y leonesa es fundamental en los procesos de integración, vinculación
y conformación de identidades. Paralelamente he prestado mucha atención a la
memoria familiar e individual de esos emigrantes y descendientes, tanto de
quienes se integraron en nuevas sociedades de acogida como de quienes
regresaron a España. El Centro de Estudios de la Emigración Castellana y
Leonesa que dirijo desde hace dos décadas se centra precisamente en el campo de
estudio mencionado.

– WRS – ¿Cómo se
integra vuestro trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida tras su
paso por la Universidad de Salamanca? ¿Cómo integras esas experiencias de vida
en su propio quehacer de historiador, docente, investigador y escritor en España
hoy?

JABR – En la
Universidad de Salamanca realicé mis estudios desde principios de los años
setenta y a ella está ligada mi trayectoria como profesor y catedrático
universitario. Y desde ella y en relación con ella he desarrollado y sigo
desarrollando la actividad investigadora y de divulgación en relación con el
análisis y valoración de lo que ha supuesto y sigue suponiendo la Guerra Civil
española y la memoria historiográfica y también de la ciudadanía y opinión
pública española a los ochenta años de su terminación. La disputa sobre la
memoria, más bien las memorias, de la Guerra Civil, sigue muy viva en la
actualidad. Desde el Centro de Zamora de la Universidad Nacional de Educación a
Distancia y el Centro de Estudios de la Emigración Castellana y Leonesa sigo explorando
la significación de la vinculación que la emigración promueve entre España y
los lugares donde se trasladaron sus emigrantes, especialmente Iberoamérica

– WRS – ¿Qué diferencia
observas, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a vuestro
trabajo creativo-investigativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?

JABR – En relación con
mis estudios sobre la Guerra Civil española, siendo un tema de persistente y
notable atención no solo historiográfica sino pública, las nuevas formas de
difusión de la información, también la científica, hacen cada vez más necesaria
una divulgación de calidad. Sobre temas tan polémicos como las implicaciones de
la Guerra Civil hay un sector de la sociedad muy propenso a prestar solo
atención a una determinada versión de los hechos. Naturalmente, en paralelo hay
una historiografía, o más bien “pseudohistoriografía”, que alimenta y se
beneficia de esa inclinación a prescindir de información historiográfica
contrastada. Por ello, es imprescindible someter el resultado de la
investigación histórica a la crítica y contrastación de la comunidad
científica, y también, paralelamente, elaborar obras de alta divulgación que
lleguen a un público amplio, por otro lado, persistentemente interesado por
estos temas. En esa línea me he movido en los últimos años.

En relación con los temas mencionados de
la emigración, estoy prestando especial atención a la vinculación que supone la
misma, superando las visiones sustancialmente negativas de la emigración como
pérdida de unos necesarios activos demográficos que se perciben como más
necesarios que nunca en el ámbito que últimamente se denomina la “España
vaciada”. Me ha interesado esa realidad de la vinculación que ha mantenido y
mantiene unos hilos de relación entre España y América, abordando el complejo,
pero fundamental tema de las identidades, tan significativo en la época actual.
Identidades que adquieren una especial significación en un ámbito como Castilla
y León, cuya identidad político-administrativa es reciente, conformada en la
Transición Democrática, pero con unas raíces históricas y culturales profundas
y muy significativas tanto para la conformación de la identidad española, como de
otras, producto de la historia y de la emigración y la relación que ésta
conlleva. Relaciones identitarias muchas veces más que conflictivas,
complementarias. Entiendo que estos aspectos cuentan con un interés social
creciente y la posición académica e intelectual en general sobre los mismos es
muy necesaria

– WRS – ¿Qué otros
proyectos creativos tienes recientes y pendientes?

JABR – Sobre los
proyectos recientes ya me he pronunciado. Sobre los pendientes haré solo un
pequeño esbozo. En ocasiones, analizar la presencia de España en América
hubiera exigido una utilización más detenida de fondos documentales de
distintas instituciones americanas. Es verdad que la creciente digitalización
de muchos de estos fondos facilita su consulta, pero en casos es necesaria su
consulta presencial, visitas que además facilitan la relación y contrastación
con colegas que abordan temas similares. Estancias en Cuba, Argentina, Brasil y
México es un acariciado proyecto.

A lo largo de mi trayectoria como
investigador he incidido en la memoria de los implicados en distintos procesos
como la Guerra Civil y la emigración y el asociacionismo vinculado a la misma.
La memoria y su relación con la historia es otra cuestión fundamental de
nuestro tiempo. Por ello, tengo la intención de abordar con sosiego mi propia
memoria como ciudadano con un origen y trayectoria determinados que debería
suponer la matización de algunas percepciones y la consideración de un pasado
que se valora siempre desde el presente.

Wilkins Román Samot, Doctor de la Universidad de
Salamanca, donde realizó estudios avanzados en Antropología Social y Derecho
Constitucional.

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