Rafael Silva


Gran parte de los problemas de la humanidad se debe a que los ignorantes están completamente seguros, y los inteligentes llenos de dudas

Bertrand Russell


Desarrollan un discurso político retrógrado que mezcla tintes populistas y ultraderechistas con una férrea posición económica de carácter liberal. Con sus variantes, este tipo de movimiento son denominados como nacionalpopulistas. En el caso de VOX se trata simplemente de un partido de ultraderecha de raíces franquistas. Cuando alguien te diga que eso del franquismo sociológico es mentira, antes de contestar, piensa que VOX no sería posible sin su existencia y lo explicarás perfectamente

Fran Delgado


Son los trogloditas del siglo XXI. Siempre los hubo en la historia de la humanidad. Gente que se resiste a los avances sociales, al progreso del pensamiento humano, que reniegan de los ideales de justicia social y de igualdad, que buscan la involución de las sociedades, y que cultivan los peores valores del género humano. Gente que desprecia a los demás (sobre todo a los que no piensan como ellos/as), gente excluyente, gente inculta e ignorante, por muchos títulos académicos que puedan haber obtenido. Gente que dice adorar más a un trapo de colores llamado bandera, que a la verdad y a la justicia. Mentes atrasadas y aberrantes que distorsionan la historia para verse a ellos/as mismos/as como héroes y “descubridores” de otras naciones. Gente oscura, simple y ramplona, gente a las que se les da voz en un Parlamento para que renieguen de todo lo que hay construido, gente que sigue representando lo peor de nuestro pasado. Y como todos los trogloditas, están orgullosos de serlo. Se creen fuente de pensamiento, y sólo son charco de putrefacción.

Básicamente, se han aprovechado de que en nuestro país no se han aplicado de una puñetera vez medidas auténticas para acabar con el franquismo político, sociológico y mediático, que hasta ahora resistía bajo una capa de “corrección” política, es decir, escondiéndose tras las proclamas “democráticas” del PP. Las formaciones políticas que representan a estos trogloditas a los cuales se les ha dado voz deberían estar ilegalizadas hace tiempo, porque sólo la más mínima apología del fascismo (y del franquismo, por tanto) debería constituir delito. Pero lejos de ello, esta ala más extrema del PP (fundada como Alianza Popular por ex Ministros franquistas, no lo olvidemos) ha adquirido ahora identidad propia, y han decidido hacerse “políticamente incorrectos” (ellos/as lo llaman “extremo sentido común”, Francisco Serrano dixit). No tienen miedo a expresar a las claras lo que piensan y lo que sienten, y ambas cosas dan miedo. Preconizan una vuelta a nuestro pasado más oscuro, aquél que “nos salvó del comunismo”, y que recogía una moral pública y privada nacionalcatólica absolutamente aberrante.

Son gente que propone salvajadas como la derogación de las leyes de “ideología de género” (porque dicen que ellos/as están en contra de “todas las violencias”), la anulación del matrimonio para personas del mismo sexo (porque para ellos/as el matrimonio sólo es “la unión de un hombre y una mujer”, les faltaría añadir de un hombre con pene y de una mujer con vulva, como decían sus amigos de HazteOír), la supresión de organismos feministas “radicales subvencionados” (pero en cambio no dicen nada de fundaciones fascistas como la Nacional Francisco Franco), la expulsión de todos los inmigrantes sin papeles (pero tampoco dicen nada sobre acabar con las guerras y los expolios de sus países por nuestra parte), la eliminación de las autonomías (desde el “constitucionalismo” más riguroso), la ilegalización de partidos independentistas (pero no de los fascistas como ellos/as), el levantamiento de sendos muros en Ceuta y Melilla (al estilo de Trump en la frontera mexicana), o el cierre de mezquitas “fundamentalistas” (pero en cambio no dicen nada de los colegios del Opus Dei), etc. Como decimos, auténticos trogloditas han alcanzado voz en un Parlamento autonómico.

Son gente que abomina de los nuevos modelos de familia, y sólo entienden “su” familia tradicional, con un desprecio absoluto a los colectivos LGTBI. Y al igual que sólo ven familias, en el país sólo ven “españoles”, que para ellos son los únicos que cuentan. En realidad, los que cuentan son los “españoles ricos”, porque el desprecio que les provocan los pobres es evidente: toda su política económica no es más que una continuación eufórica de su marco neoliberal, proclive a aumentar las desigualdades sociales, la pobreza, la miseria y la exclusión de los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Estos trogloditas niegan el machismo y el sexismo, ni por supuesto saben lo que es el patriarcado. Y como tales machitos recalcitrantes, niegan la violencia de género y la discriminación de la mujer. Y como seres absolutamente anacrónicos, como sacados de un daguerrotipo, sólo defienden a capa y espada “la raza, la cultura y las tradiciones”, aunque estas tradiciones sean tan aberrantes como pegarle un tiro a un conejo, o ponerle 20 banderillas a un toro en una plaza.

Son los mismos trogloditas que dicen que quieren “reconquistar” España y Europa, para liberarla del “marxismo cultural” que nos invade, según ellos, lo que recuerda a nuestro fanático dictador cuando hablaba del “contubernio” contra el que había que luchar. Roberto Savio lo ha explicado muy bien en su artículo “Un nuevo fantasma atormenta Europa”, cuando ha afirmado:Esto es lo que propició la explosión de Vox en España, por parte de quienes creen que la vida en la época de Franco era más fácil y barata, que no había corrupción, que las mujeres se quedaban en su lugar y que España era un país unido, sin los separatistas de Cataluña y el País Vasco. Corresponde a lo que Jair Bolsonaro está explotando en Brasil, presentando a la dictadura militar como una etapa en que la violencia era limitada. Nuestro futuro es el pasado…”. Estos trogloditas son gente que, debido a su incapacidad para el análisis de los problemas, intentan difundir una propuesta simplista y descabellada para su solución. Y además, poseen una capacidad desbordante para situar el foco de los problemas donde no corresponde. Basándose en una mezcla de noticias falsas (hoy día con una capacidad de difusión tremenda a través de las redes sociales), burda demagogia, falacias absurdas y falsos dilemas, y volviendo a tirar de tópicos anacrónicos (como el patriotismo), han construido un marco conceptual que ponen en cuestión (como en una regresión al pasado) los elementos, conquistas y valores alcanzados por nuestra aún incipiente, imperfecta y débil democracia.

Porque en efecto, para ellos los principales males de nuestro tiempo, a juzgar por su demencial y abominable discurso, son el feminismo, la inmigración y el independentismo. Es decir, que los graves problemas que tiene nuestro país (desigualdad, cambio climático, deuda pública, superación del franquismo, desempleo, precariedad, pobreza, miseria, modelo educativo, modelo fiscal, modelo turístico, corrupción institucional, modelo judicial, modelo energético, deficientes servicios públicos, igualdad entre hombres y mujeres, violencia de género, y un largo etc.), se arreglan, según ellos, recortando derechos, libertades y poderes a las mujeres, echando a los inmigrantes de nuestro país, y atacando sin piedad a los independentistas catalanes. Para poner la guinda a este vomitivo pastel que los trogloditas del siglo XXI nos ofrecen, hemos sabido en estos días que han sido financiados por un grupo iraní en el exilio, que hasta 2012 estuvo incluido en la lista oficial de organizaciones terroristas. Es la pieza final que faltaba para completar el puzle. Un puzle retrógrado, reaccionario, indecente, absurdo, inútil, ignorante, regresivo, machista, misógino, homófobo, involucionista, racista, imperialista y capitalista hasta la médula…¿Alguien da más?

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