Berta Zúñiga, hija de la ambientalista Berta Cáceres, asesinada el 2 de marzo de 2016 en el occidente de Honduras, indicó, en declaraciones a la agencia de noticias Efe, que no quieren una justicia de apariencia, sino que también se castigue a los autores intelectuales por el crimen de su madre.

«Nosotras hemos pedido siempre que haya una justicia integral y una justicia verdadera, no queremos una cortina de humo ni una justicia que solo sea apariencia», indicó Zúñiga al recordar que hasta ahora solamente se ha condenado a los autores materiales del asesinato de Berta Cáceres.

Agregó que «hay información suficiente, contundente, de la autoría intelectual y realmente el Estado de Honduras no tiene la voluntad política de llegar a sus máximos responsables porque son personas del poder económico».

Berta Cáceres fue asesinada hace tres años en su casa en la ciudad de La Esperanza, departamento occidental de Intibucá.

En opinión de Zúniga, todavía falta que sean sancionados los bancos europeos que financiaron el proyecto hidroeléctrico de Agua Zarca que desarrollaba la empresa Desarrollos Energéticos Sociedad Anónima (DESA), al que Berta Cáceres se oponía porque creía que causaría daños al ambientales en el occidente del país.

Además, pide que se castigue a los funcionarios del Estado que tuvieron «el deber de (dar) protección» de Berta Cáceres pero «no lo hicieron», sino que más bien, según Zúñiga, «dieron la venia para que se cometiera este crimen».

«Entonces, hasta que no estén dadas todas esas condiciones, no vamos a hablar de justicia y nunca vamos a estar satisfechos», «hace falta acusar a los autores intelectuales», expresó Zúñiga, quien hoy participa en diversas actividades programadas en La Esperanza para recordar el tercer aniversario del asesinato de su madre.

Decenas de personas, entre ellas representantes de pueblos indígenas y afrodescendientes, exigieron justicia por el asesinato de la ambientalista hondureña.

«Los pueblos exigimos justicia por el asesinato de la compa Berta», «DESA Donde vayan los buscaremos. Donde se metan los encontraremos. Por Berta justicia ya! Copinh», se leía en algunas mantas grandes durante un ritual conmemorativo de la muerte violenta de Cáceres.

La ambientalista, de la etnia lenca, era coordinadora general del Copinh (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras) cuando fue asesinada en su casa.

La subcoordinadora de la Organización Fraternal Negra de Honduras (Ofraneh), Aurelia Arzú, dijo a Efe que están «recordando con tristeza el aniversario, pero al mismo tiempo con satisfacción porque sabemos el legado que ella dejó, que todavía continúa y no vamos a parar».

«Todavía seguimos pidiendo justicia, los pueblos pensamos que esto ya debe de parar, ha habido mucho femicidio y la verdad que no queremos ser una estadística más, porque vivas nos necesitamos», subrayó Arzú mientras participaba en el ritual por el tercer año del asesinato de Cáceres.

El director del Equipo de Reflexión e Investigación y Comunicación (Eric), Ismael Moreno, indicó a Efe que a tres años de la muerte de Berta Cáceres «podemos decir que la justicia ha tocado al aparato responsable de la ejecución del asesinato de la compañera».

«Pero, ha habido, deliberadamente, un proceso orientado a que los autores intelectuales, es decir, los propietarios de Desarrollos Energéticos Sociedad Anónima DESA, queden fuera del ámbito del proceso de judicialización», enfatizó el director del Eric, de la Compañía de Jesús.

El sacerdote jesuita señaló que después de que se ha condenado a los autores materiales del crimen, ahora «queda la enorme tarea» de castigar «a los autores intelectuales».

El 30 de noviembre de 2018 la justicia hondureña condenó a siete de los ocho acusados por el asesinato de Berta Cáceres, lo que fue recibido con insatisfacción por parte de la familia y también por defensa de la empresa DESA.

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