Un fondo de 750.000 millones, 390.000 millones en ayudas directas y 360.000 en préstamos, para responder al descalabro económico causado por la crisis del coronavirus. Es lo que han acordado por la Unión Europea a las 5.30 de la madrugada de este martes. Se trata del mayor salto en su modelo presupuestario desde que hace 30 años estableció el marco financiero plurianual y dobló los recursos destinados a la cohesión

Por primera vez en la historia de la UE, las subvenciones se financiarán con emisiones de deuda conjunta, un hito en la evolución presupuestaria de un club que nunca se había adentrado tanto en la senda de una posible unión fiscal. Un acuerdo calificado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como «inédito», que concede a España 140.000 millones, de los cuales 72.700 son en ayudas directas.

Así anunciaba el acuerdo el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, a las 5.31 de este martes. «Lo hemos conseguido», decía Michel en la rueda de prensa tras el Consejo Europeo: «Es mucho más que dinero, tiene que ver con la salud, el progreso y el trabajo. Nos lleva al futuro, es la primera vez que en la historia europea el presupuesto está vinculado a los objetivos climáticos, la primera vez que se vinculan los fondos con el Estado de Derecho y la primera vez que se moviliza un fondo para una crisis».

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha afirmado: «Quiero dar las gracias a Angela Merkel, que nos ha ayudado mucho, hemos negociado 90 horas seguidas, pero ha valido la pena. El NextGenerationEU [el fondo de recuperación] es el mecanismo de una Europa más sostenible. Los nuevos recursos propios van a reforzar al UE a largo plazo y permitirá que los Estados miembros no tengan que aportar más dinero para los repagos de la deuda. A diferencia de crisis anteriores, esta vez los Estados miembros no han optado por un acuerdo intergubernamental, sino que han encargado a la Comisión Europea que se ocupe de la recuperación».

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, ha afirmado que Italia utilizará el dinero de recuperación para impulsar las reformas: «Tendremos una gran responsabilidad. Con 209.000 mil millones tenemos la posibilidad de reiniciar Italia con fuerza, para cambiar la cara de nuestro país. Ahora tenemos que correr, tenemos que usar este dinero para inversiones, para reformas estructurales. Necesitamos seguir ese camino de crecimiento económico y desarrollo sostenible que hemos estado buscando durante años sin alcanzarlo efectivamente. Tenemos la posibilidad concreta de hacer que Italia sea más verde, más digital, más innovadora, más sostenible, más inclusiva».

«Con Alemania, hemos hecho posible el plan de recuperación», ha dicho el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron: «Desde la creación del euro, no hemos visto un avance igual. Se ha acordado un plan de recuperación masiva: una deuda común para responder a la crisis de manera unida e invertir en nuestro futuro. Nunca hicimos nada igual, y Francia ha llevado implacablemente esta ambición».

La canciller alemana, Angela Merkel, ha reconocido que la negociación «no fue fácil». Y explicó que haber necesitado «tantos días» es una evidencia de que los líderes venían «de diferentes direcciones». Y añadió: «Lo que cuenta es que terminamos reuniéndonos y que ahora estamos todos convencidos de lo que hemos decidido hacer».

De estos 750.000 millones, la parte de España son «140.000 millones en seis años, equivalente al 11% de nuestro PIB», en palabras de Pedro Sánchez. España percibirá «72.700 millones en transferencias, y el resto en préstamos», ha explicado Sánchez: «Lo paradójico es que en términos de lo que nos corresponde como país tenemos la misma propuesta que la que planteó la Comisión Europea antes de la cumbre, aunque hayan bajado las transferencias».

Aunque no es oro todo lo que reluce

Lo cierto es que países como Francia, España o Italia han ido cediendo desde el inicio de la pandemia. Reclamaban en un inicio la mutualización de la deuda en forma de eurobonos o un fondo anticrisis en 1,5 billones de euros en transferencias, «la mayoría de los cuales en ayudas directas». El término medio puede considerarse un fracaso, en términos generales.

Las ayudas directas no son con eurobonos, sino con bonos emitidos por las instituciones europeas. No ascienden a 1,5 billones, sino a 390.000 millones de euros, lejos también de los 500.000 millones en trasferencias que proponían Francia y Alemania.

El paquete en 750.000 millones, aunque sea reequilibrando entre ayudas directas y préstamos, pasando de un 66%-33% a un 52%-48%, aumentará la deuda acumulada de los países al aumentar el peso de los préstamos. Un plan de ayuda histórico, pero con matices, sin duda.