• Decenas de homicidios en Costa de Marfil tras las elecciones del 31 de octubre
  • Cientos de personas heridas en enfrentamientos
  • Decenas de arrestos de miembros de la oposición
  • El líder opositor Pascal Affi N’Guessan, recluido en régimen de incomunicación

El 9 de noviembre, el Consejo Constitucional de Costa de Marfil declaró a Alassane Ouattara vencedor de las elecciones presidenciales del 31 de octubre en la primera vuelta. La violencia poselectoral estuvo precedida de varios incidentes desde que Alassane Ouattara anunció su candidatura a las elecciones presidenciales.

En agosto, Amnistía Internacional informó de cómo la policía había permitido que hombres con machetes atacaran a manifestantes el 13 de ese mes en el distrito de Yopougon, en Abiyán. Un enfrentamiento entre simpatizantes del partido gobernante y partidos de la oposición en Dabou entre el 19 y el 21 de octubre se saldó con 16 muertes y 67 personas heridas.

El 11 de noviembre, el presidente Alassane Ouattara se reunió con Henri Konan Bédié en Abiyán. Según informes, Ouattara dijo que trabajarán en favor de la paz y añadió que la reunión era «para romper el hielo, un primer paso hacia el establecimiento de la confianza.»

Amnistía Internacional ha declarado que las autoridades de Costa de Marfil deben investigar los homicidios de decenas de personas cometidos con fusiles, pistolas y machetes desde las elecciones presidenciales.

Testigos presenciales entrevistados por la organización han descrito escenas de violencia poselectoral en medio de una escalada de enfrentamientos entre simpatizantes de la oposición y del partido gobernante desde el 31 de octubre. En algunos casos, las fuerzas de seguridad se vieron desbordadas y no pudieron impedir la violencia por parte de ambos bandos.

«Pedimos a las autoridades marfileñas que investiguen los sangrientos episodios de violencia y lleven a los perpetradores ante la justicia. La impunidad que impera desde hace tiempo en Costa de Marfil ha abonado el terreno para que se cometan homicidios y otras violaciones de derechos humanos sin miedo a tener que rendir cuentas», ha manifestado Samira Daoud, directora de Amnistía Internacional para África Occidental y Central.

«Es la segunda vez en 10 años que la violencia empaña unas elecciones en Costa de Marfil. Las autoridades deben adoptar con urgencia medidas destinadas a proteger vidas y transmitir el mensaje inequívoco de que los homicidios no quedarán impunes.»

La violencia estalló en varias localidades de Costa de Marfil en el periodo previo a las elecciones presidenciales y ha continuado con posterioridad. Según el Consejo Nacional de Derechos Humanos, del 31 de octubre al 10 de noviembre se registraron 55 muertes y 282 personas heridas como consecuencia de la violencia.

También se han llevado a cabo decenas de arrestos de miembros de partidos de oposición, entre ellos el líder opositor Pascal Affi N’Guessan, en detención desde la noche del 6 de noviembre.

La semana pasada hubo una escalada de la violencia en la región central de Costa de Marfil, donde se ubican las localidades de Mbatto, Elibou y Daoukro.

Los días 9 y 10 de noviembre, a raíz de una protesta de la oposición en Mbatto, al menos dos personas murieron y decenas más resultaron heridas, cinco de extrema gravedad, según la información recibida por Amnistía Internacional.

Testigos presenciales contaron a la organización que seguidores del partido gobernante habían atacado con piedras a las personas que se manifestaban, y que este ataque había ocasionado un enfrentamiento violento con machetes y pistolas, y las fuerzas de seguridad se habían visto desbordadas.

Un testigo contó lo siguiente a Amnistía Internacional:

«[…] Empezaron a atacar con piedras, después con machetes y, por último, oímos disparos de armas […] Nos agredieron brutalmente. […] Empezaron a incendiar y romper algunas cosas, y a dispararnos. Los propios gendarmes que estaban en medio para dispersar a la multitud con gas lacrimógeno fueron disuadidos de intervenir. Nos abandonaron a nuestra suerte.»

Según otro testigo, al menos 24 personas resultaron heridas por arma de fuego los días 9 y 10 de noviembre y no se pudo evacuar a 5 que estaban en estado crítico porque la violencia no cesaba. «Nunca habíamos visto algo así; normalmente llevan machetes, pero esta vez todos usaron armas de fuego», dijo.

Amnistía Internacional y el trabajo en Costa de Marfil

Amnistía Internacional ha documentado también decenas de arrestos de miembros de la oposición en torno a las elecciones, después de que la oposición hiciera un llamamiento a la desobediencia civil, al boicot de las elecciones, al establecimiento de un consejo nacional de transición y al rechazo de la reelección del presidente Alassane Ouattara.

El líder de oposición Pascal Affi N’Guessan fue detenido y estuvo recluido en régimen de incomunicación desde la noche del 6 de noviembre hasta el 9 de noviembre, y en ese tiempo no pudo contactar con familiares ni representantes letrados. N’Guessan contó que no había visto la luz del día durante 60 horas. Existen 30 cargos en su contra, entre ellos “atentado y conspiración contra la autoridad del Estado”, “asesinato” y “acto de terrorismo”.

El equipo defensor de N’Guessan no pudo verlo hasta su comparecencia ante el juez el 9 de noviembre. Desde entonces, ni él ni la familia de N’Guessan han podido comunicarse con él. No ha sido posible confirmar el paradero de N’Guessan. Las autoridades deben permitirle comunicar con su representación letrada según Amnistía Internacional.

El 3 de noviembre, 21 personas fueron detenidas arbitrariamente en el domicilio de un veterano líder de oposición, Henri Konan Bédié, y 5 continúan bajo custodia. Entre ellas están Maurice Guikahué, segundo dirigente del Partido Democrático de Costa de Marfil (PDCI), los senadores Seri Bi N’Guessan y Bernard Bassy-koffi, y Narcisse N’dri Kouadio, jefe de gabinete de Henri Konan Bédié.

Los horrores de la violencia tras las elecciones en Costa de Marfil
Los horrores de la violencia tras las elecciones en Costa de Marfil

Se enfrentan a 16 cargos, entre ellos el de «atentado y conspiración contra la autoridad del Estado.» Las fuerzas de seguridad continúan apostadas alrededor de las viviendas del ex ministro Hubert Oulaye y Pascal Affi N’Guessan, por lo que nadie puede entrar o salir de los edificios. Amnistía Internacional lo considera una restricción arbitraria del derecho a la libertad de circulación de todas las personas que viven en estos edificios.

Esta ola de arrestos de opositores políticos sucede a otra similar que tuvo lugar hace unos meses. En agosto, Amnistía Internacional informó sobre una ola de detenciones de disidentes políticos. Del 13 de agosto al 25 de octubre, al menos 41 personas fueron detenidas en Abiyán, Korogho, Toumodi y Alepe cuando estaban protestando o después de hacer llamamientos a la protesta.

Entre ellas están 5 miembros del partido opositor Generaciones y Pueblos Solidarios (GPS), detenidos el 13 de agosto cuando se dirigían a una manifestación, y la coordinadora de la ONG Alternativa Ciudadana (ACI), Pulchérie Edith Gbalet, detenida el 15 de agosto en el hotel donde residía junto a dos colaboradores tras hacer un llamamiento a protestar contra un tercer mandato de Ouattara.

«La creciente represión de dirigentes de la oposición y detractores del gobierno es un ataque a los derechos humanos. Las autoridades deben dejar de restringir el derecho a la libertad de circulación de las personas residentes en edificios donde viven dirigentes de la oposición, retirando a las fuerzas de seguridad de sus inmediaciones», ha dicho Samira Daoud.

«Deben poner en libertad inmediata e incondicional a Pascal Affi N’Guessan y a todas las personas detenidas simplemente por ejercer sus derechos humanos, y comprometerse a crear un espacio donde las personas puedan expresar sus opiniones con toda libertad y protestar pacíficamente sin miedo a ser detenidas, agredidas o asesinadas.»

Fuente: Amnistía Internacional