La fábrica Roca se instala en Gavá en el año 1917 y gracias al monopolio de sus productos sanitarios y a la inversión extranjera se convierte en una de las grandes empresas españolas.

Para captar mano de obra fiel en los años 60, la empresa construye viviendas (Poblado Roca) y un entramado social (colegios, hospital,centro cultural…) con la ayuda estatal y de la banca, que mejorará la vida de los trabajadores pero también supondrán una dependencia total de éstos hacia la empresa.

El trabajo era muy duro y las condiciones a las que eran sometidos los trabajadores, lo hacían más aún. Las enfermedades como la silicosis o el asma eran comunes. Los fuertes ritmos de trabajo desembocarán en las primeras reivindicaciones y las primeras huelgas, las de 1969, 1971, 1975 y febrero de 1976.

Esta última huelga durará 42 días y coincidirá con la matanza de Vitoria, que marcará a los trabajadores de Roca y producirá un enfrentamiento entre los trabajadores más concienciados y el sindicato franquista CNS. Duraría hasta febrero del 77 y en ella participarían 4700 obreros y miles de compañeros, amigos y solidarios.

La huelga de Roca del 76 llegaría a convertirse en un auténtico movimiento. Los propios obreros organizarían sus protestas exigiendo la paralización de la reconversión de la empresa y la readmisión de los despedidos por culpa de movilizaciones anteriores.

Los trabajadores, organizados en comités y asambleas, organizarían una ejemplar lucha que incluiría la defensa de la barriada de viviendas de los trabajadores y la ocupación de la propia fábrica. El trabajo de los diferentes comités dará una gran fama a la lucha de Roca. Estudiantes, asociaciones de vecinos, artistas, intelectuales y organizaciones ofrecieron su ayuda a los trabajadores y se acercaron hasta Gavá para vivir de cerca las asambleas y la organización de éstos.

Durante 96 días los trabajadores se enfrentaron detrás de barricadas a cargas policiales, detenciones, torturas y ataques de grupos de extrema derecha enviados por la patronal y el sindicato franquista CNS. Carteles, panfletos, folletos, colectas informativas en mercados, teatros, cines, conciertos, incluso la edición de un boletín llamado Roca en Lucha, que llegaría a publicar seis números, serán parte de la creciente actividad de los huelguistas.

La osadía de los empleados de Roca y de su organización asamblearia inspiró las revueltas obreras del puerto de Barcelona, de la firma vizcaína de accesorios Tarabusi o del sector de la construcción en varios puntos del Estado. Y a la agitación social se sumaba el periodo político más violento de la historia reciente del país, con acciones terroristas de extrema derecha (como la matanza de Atocha) e izquierda (ETA y el GRAPO).

Después de casi tres meses de huelga se llegó al juicio en magistratura el 22 de enero de 1977. Los trabajadores fueron defendidos por jóvenes abogados del colectivo Ronda, que prepararon el juicio con dos intenciones: que el juez declarara los despidos improcedentes y que la opinión pública conociese la realidad del conflicto.

El veredicto declaraba improcedentes los despidos al considerar que los delegados “participaron en el paro sin que se haya acreditado que intervinieran en otros actos ni que tuviesen otra actuación que la de esporádicos portavoces de las decisiones de la asamblea de los trabajadores”. El juez critica con dureza a la empresa por despedir a trabajadores “únicamente por su condición de delegado sindical” y sin esgrimir ninguna otra razón. La empresa, aunque anuncia que recurriría la sentencia, termina acatándola, regresando los trabajadores a la fábrica el día 11 de febrero con los delegados sindicales al frente.

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