La ONG Human Rights Watch (HRW) ha denunciado este jueves la violencia ejercida sobre la comunidad rohingya por parte de las autoridades de Bangladesh, quienes golpearon a estos refugiados, niños incluidos, cuando protestaban para volver con sus familiares, tras haber sido detenidos y reubicados a la fuerza en la isla de Bhasan Char.

El Gobierno de Daca pretende reubicar a la fuerza a unas 10.000 personas de la comunidad rohingya desde Cox’s Bazar a Bhasan Char, una pequeña isla situada en la Bahía de Bengala, cuyas condiciones de higiénicas y de habitabilidad han sido ampliamente cuestionadas.

HRW sostiene que las condiciones de la isla no son las adecuadas para acoger a una comunidad de este tamaño y características, ya que cuenta con instalaciones médicas deficientes, escasas oportunidades laborales, restricciones a la libertad de movimiento, y nulas infraestructuras para hacer frente a la temporada de monzones.

«En un intento oscuramente irónico de presentar a Bhasan Char como un lugar seguro, las autoridades de Bangladesh golpearon a los refugiados rohingya, incluidos niños, que protestaban por su detención y suplicaban que regresaran con sus familias en Cox’s Bazar», ha denunciado el director de DDHH para HRW Asia, Brad Adams.

Human Rights Watch ha denunciado que personal de los Cuerpos de la Marina de Bangladesh golpearon y vejaron a varias personas que cumplían una huelga de hambre a modo de protesta.

«El personal de la Marina usó ramas de árboles y palos de goma negra para golpearnos», «golpearon a los hombres y mujeres que protestaban, e incluso a los niños que estaban con sus madres», son algunas de las declaraciones que HRW ha recogido tras entrevistar a algunas de las víctimas.

«La detención arbitraria de cientos de refugiados en una isla remota, posiblemente inhabitable, sin acceso a asistencia humanitaria o servicios básicos, viola las obligaciones internacionales de Derechos Humanos de Bangladesh», señala la ONG.

«Si los expertos de la ONU encuentran que la isla es segura y habitable, y se respetan los derechos de los refugiados, entonces la gente puede elegir libremente trasladarse allí. Pero golpear a la gente por intentar reunirse con sus familias es completamente inaceptable», ha zanjado Adams.