39Shares

Por J.C.
Si los socialistas no hubieran abandonado (con Felipe González) sus principios fundacionales, empezando por el laicismo republicano, ahora en Catalunya se izaría la estelada y en ninguna cárcel de España habría presos políticos.

Si Iceta hubiera sido fiel a los ideales y principios del Psoe (esos que todavía estaban vivos a finales de la década de los setenta y a principios de los ochenta) tendría que haberse desmarcado de sus colegas monárquicos y ponerse al lado de los que luchan por establecer en Cataluña una República.

Eso, que en España parece ciencia ficción, (en Francia forma parte de su Historia, mucho más progresista que la nuestra) hubiera prendido en la izquierda socialista de todo el territorio nacional.

Y, en consecuencia, nos encontraríamos ante el dilema de elegir entre República o Monarquía.

Como nos recuerda el profesor Víctor Arrogante en su artículo “El 15 de enero se constituyó el Frente Popular”, el ex presidente Adolfo Suárez reconoció en 1995 que Felipe González le pidió a finales de la década de los setenta celebrar un referéndum sobre la monarquía, a lo que el líder centrista se opuso por temor a que la corona saliera mal parada.

Sobre Pablo Iglesias no opino. Está en el laberinto lidiando con el minotauro y necesita ser rescatado por Ariadna, cuyo significado hermenéutico es: “la que nunca pierde la capacidad de ilusionar”.

“En España la monarquía no es estable (tiene que andar con pies de plomo). No podemos comparar a la monarquía española con la británica. A esa no la tumba ni…” dijo a este escriba el historiador Raimundo Cuesta, Premio Nacional a la Innovación Educativa y co-fundador de la plataforma de pensamiento crítico Fedicaria.

39Shares

Deja un comentario