El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha asistido este lunes al inicio de los trabajos de exhumación de la fosa número 115 del cementerio municipal de la localidad valenciana de Paterna, donde al parecer podían estar los restos de un tío suyo.

Así lo ha relatado en la red social Twitter el propio Iglesias, quien ha viajado a Valencia acompañado de su madre y quien no ha hecho declaraciones a los periodistas por tratarse de una visita privada.

Los trabajos de exhumación de la fosa número 115 del cementerio municipal de Paterna han comenzado sobre las doce del mediodía y en ella se esperan encontrar restos de fusilados de la represión franquista, dentro de un proyecto de recuperación de memoria histórica promovida por la Diputación de Valencia.

Iglesias, quien ha viajado desde Madrid en AVE, ha recordado que este mismo trayecto lo hizo su tía Ángeles varias veces, en 1939, «en camiones que accedieron a transportar a la hermana de un represaliado».

«Hacer ese viaje hace 80 años para ir a la cárcel era muy difícil, mi tía sabía que iban a fusilar a su hermano», Ángel Santa María, cuya foto con la boina del ejército popular de la República «siempre ocupó un lugar especial en casa», ha relatado.

Iglesias ha destacado que su abuela y su tía nunca dejaron de hablarle de «aquel panadero socialista que formó parte de La Motorizada, los muchachos socialistas que siempre acompañaban y protegían a Indalecio Prieto».

Ha afirmado que este lunes iba a ver el muro en que fusilaron a su familiar, el mayor de seis hermanos del barrio madrileño de Vallecas, y ha lamentado que las hermanas de su tío murieran sin poder hacer el viaje que han hecho su madre y él.

«No pudieron enterrar los restos de su hermano con los de sus padres. Y no podrán ver a su hija y a su nieto hacerlo», ha indicado el también candidato de Podemos a la Presidencia del Gobierno.

Iglesias ha destacado que esta historia es «casi idéntica a la de millares de familias españolas que sufrieron las humillación de no poder enterrar ni honrar a sus muertos».

Asimismo, ha recordado que su tía vio salir de la cárcel el camión en que trasladaban al paredón a su hermano y a sus compañeros, quienes iban «esposados y fieros dando vivas a la República»; su tío pudo dejar caer del camión su gorra, que su hermana recogió, y esa fue la última vez que lo vio con vida.