En el monólogo habitual de Iglesias en su programa, en el que en ningún momento hace una alusión a que desee que se pueda disponer de armas por la ciudadanía en España, sí reivindicaba ese derecho, «al menos en términos teóricos», y criticaba que algunos pensaran que era «un anacronismo que explica que adolescentes pajilleros y frustrados provoquen una matanza en su colegio porque se sienten marginados o porque las cheerleaders no les hacen caso».

Según apuntaba, ese ejemplo o el del «padre de familia, blanco, anglosajón, protestante y gordo por comer crema de cacahuete» que dispara «a un negro de condición humilde porque esta penetrando en su propiedad», son sólo síntomas «de una sociedad enferma». Argumenta que eso «nada tienen que ver con un derecho que es el de portar armas», algo que, incidía, «es una de las bases de la democracia».

Iglesias continúa su monólogo, explicando que «si algo sabían los patriotas americanos que expulsaron a los ingleses, es que la democracia es incompatible con el monopolio de la violencia por parte del Estado», y achaca ese monopolio «al Absolutismo Europeo». En este sentido, matizaba que hay democracia si el poder está repartido, y a juicio de Iglesias, «si la base del poder es la violencia, el pueblo no puede delegar el fundamento de la soberanía».

Además del caso de la expulsión de los ingleses de tierras americanas, el líder de Podemos recuerda que los Panteras Negras patrullaron armados determinados barrios de California amparándose en la Constitución para «defender a sus comunidades». «Hicieron falta toneladas de droga, y mafias apoyadas por el Estado para acabar con ellos», recuerda, para terminar con una frase que achaca al cofundador de los Panteras Negras Huey Percy Newton: «Un pueblo desarmado puede ser sometido a la esclavitud en cualquier momento». Iglesias finaliza su monólogo con un «Dios bendiga a América».