El candidato de Unidas Podemos a la Presidencia, Pablo Iglesias, ha asegurado que el problema de la cloacas del Estado «no está en policías corruptos o en sinvergüenzas como Villarejo (..) sino que las órdenes las diera Jorge Fernández Díaz; S.S.S. Soraya Sáenz de Santamaría, o Mariano Rajoy, M».

Así lo ha expresado Iglesias, en un acto en Gijón, antes de que se hiciese pública la dimisión del director general de Información Nacional de Moncloa, Alberto Pozas, a quien el excomisario José Manuel Villarejo relacionó con los datos del teléfono del líder de Podemos.

Iglesias ha dicho que la gente debería saber qué intereses económicos había detrás de esa trama criminal y ha incidido en que también es preocupante que esa trama criminal estuviera integrada por «un conjunto de dispositivos para mentir» para, a través de falsos periodistas, suministrar noticias falsas a todas las televisiones y periódicos que durante años estuvieron mintiendo y acusando a Podemos de financiación ilegal.

Tras preguntarse por qué los medios de comunicación no rectifican ahora y no reconocen que mintieron y se limitan a señalar que era un problema del Gobierno del Partido Popular, ha afirmado que el próximo día 28 «hay que llenar las urnas de pequeñas verdades anónimas que les digan a los mentirosos que la democracia se construye diciendo la verdad a la gente».

La respuesta, según el líder de Podemos, hay que buscarla en unos poderes económicos que no querían que hubiera un gobierno que por fin hiciera que en este país no pagasen los impuestos solo los trabajadores, los autónomos y las pequeñas empresas.

Tras asegurar que los dueños de multinacionales y de los grandes medios de comunicación tienen más poder que los diputados, Iglesias ha advertido de que «para que funcione el poder es fundamental que exista la mentira», que por eso «decir la verdad es un acto de radicalidad» y que, por consiguiente, a ellos les llaman radicales.

Ha afirmado que incluso los que no han votado nunca a Podemos reconocen que sin la formación morada tampoco se plantará cara a los fondos buitres para regular el mercado de la vivienda o suprimir las puertas giratorias en las empresas eléctricas.

Durante el acto, Iglesias ha sacado un ejemplar de la Constitución, que «algunos convierten en piedra para lanzarlo al adversario», para leer el artículo 35 que hace referencia al derecho al trabajo y a una remuneración suficiente.

Los que se dicen constitucionalistas, ha advertido, no reconocen el incumplimiento de dicho artículo ante el paro, la brecha salarial que sufren las mujeres o la precariedad de los jóvenes, y por ello ha defendido la necesidad de derogar la reforma laboral.

Iglesias ha reiterado su propuesta de reducir la jornada laboral para repartir el trabajo y su apuesta por acabar con «el fraude de la temporalidad» para impulsar el empleo indefinido y la subida de salarios.

El líder de Podemos ha instado a la gente a organizarse «en los barrios y en los puestos de trabajo porque los derechos no se negocian, se conquistan».