Ignatius Farray, conocido por su humor irreverente, encontró la inspiración para una noche cargada de tensión y emoción de una manera que nadie esperaba, ni él mismo. Todo comenzó cuando una mujer del público, impaciente porque el show no comenzaba exactamente a la hora programada, se quejaba al personal del local. Ignatius, fiel a su estilo, decidió mencionarlo en cuanto salió al escenario.
En palabras de Ignatius: “Esta noche una mujer seria se quejaba insistentemente al personal del local de que el show no empezaba exactamente a su hora. Y efectivamente empecé diez minutos tarde, comentándole nada más salir esa ansia de puntualidad. Y ella me dijo que me callase y empezase la actuación ya.”
Ignatius, intrigado por el acento de la mujer, le preguntó si era rumana. Ella, de forma contundente, respondió que no y procedió a mencionar que en los países del norte de Europa de donde era, sabían cómo comportarse correctamente. Lo que pasó a continuación fue inesperado incluso para el propio Ignatius, que recordemos, no es ajeno a las controversias. Le preguntó a la mujer si era una “puta nazi”.
“Como su acento me sonó a eso le pregunté que si era rumana. Y ella me dijo muy intransigentemente que no, que en los países del norte de europa de donde era ella sabían cómo comportarse correctamente. Y, a lo mejor no medí, pero le pregunté entonces que si ella era una puta nazi.”
La pareja de la mujer reaccionó al comentario de Ignatius alzándose y amenazándolo, mientras ella le arrojaba su copa de vino. Según Ignatius: “Su pareja, a lo Will Smith, se levantó hacia mí para amenazarme. Y la sangre no llegó al río, pero entre exabruptos me gritaba que no me dirigiera así a su mujer. Ella también se levantó, y me tiró su copa de vino encima (como si yo llevara mis mejores galas cuando voy a actuar).”
Ignatius se sintió nostálgico, como si hubiese vuelto a los viejos tiempos donde su humor creaba tensión. La pareja salió del lugar, y él continuó su actuación.
“Hacía muchos años que no me pasaba algo así. Por el camino había perdido la capacidad de crear esa tensión de los good old times a cambio de confianza y complicidad. Yo sentí nostalgia. Y ellos salieron del sótano vociferando y quejándose de que el show no había empezado todavía.”
Pero, la noche no terminó ahí, la pareja fue a la policía y denunció a Ignatius por delito de odio. Ignatius reflexionó y asumió su responsabilidad: “Toda la responsabilidad es mía. Si no me hubiese precipitado y la hubiera llamado “puta nazi” ya con el show empezado y más rodadito seguro que no se lo hubiera tomado tan a pecho. Fueron a la policía. Y ahorita tengo en alguna comisaría de Madrid una denuncia por delito de odio.”
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