Un local de una famosa cadena brasileña de tiendas en Belén, capital del estado de Pará (región norte del país), acabó clausurado el mismo día de su inauguración, al causar una gran aglomeración sin hacer respetar las normas de prevención contra los contagios de coronavirus.

Las aglomeraciones durante la inauguración el mismo día que el país alcanzaba los 150.000 muertos por coronavirus ha provocado la indignación de la población. Cientos de personas, muchas sin mascarilla, se empujaban y luchaban por entrar en la tienda, que forma parte de una famosa cadena brasileña cuyo propietario es un empresario cercano al presidente Jair Bolsonaro.

El propietario, Luciano Hang, estuvo en el local y se mostró en sus redes sociales abrazando a un grupo de empleados, sin usar mascarillas, e interactuó con clientes. Además, bailó danzas típicas, en un local de unos 7.000 metros cuadrados que cumple con el sello clásico de la cadena: una estatua de la libertad frente al negocio.

Precisamente, la ciudad de Belén, donde se registraron estas imágenes, sufre restricciones por el COVID-19 y el mismo día de esta inauguración había suspendido la procesión de su patrona.

Brasil, uno de los países más afectados por la pandemia de la COVID-19, registró el mismo día de la apertura otras 331 muertes y el total de fallecidos llegó a 150.023, según datos recopilados por un consorcio de medios de prensa con las autoridades de salud.

Además, Brasil registró 26.749 nuevos contagios, lo que elevó el total de infectados a 5.082.637 desde que comenzó la pandemia. De esta forma, se convirtió Brasil en el tercer país más afectado del mundo por la pandemia.