El consumo energético ha aumentado exponencialmente en las últimas décadas y este aumento del consumo se produce a la vez que el calentamiento del planeta se hace más patente. En este escenario, se planteó el uso de la bioenergía como una alternativa. Como se verá en el informe, esta forma de energía no está exenta de impactos e incluso, en ocasiones, como con los biocombustibles, la alternativa puede llegar a ser peor que las energías fósiles.

La bioenergía fue considerada como una forma de energía renovable y neutra en carbono. Sin embargo, la evidencia de sus impactos sociales y ambientales ha cambiado radicalmente esta visión.

A día de hoy, se sabe que las plantaciones intensivas de cultivos bioenergéticos y la quema de la biomasa para la producción de energía a gran escala amenazan a la biodiversidad y la resiliencia climática. De hecho, el uso de la biomasa forestal para obtener energía puede afianzar, intensificar y expandir la deforestación. Esto degrada los ecosistemas, reduce la biodiversidad y agota los suelos. Además, afecta a la capacidad de los bosques para la producción de bienes y servicios y en su papel de almacenamiento de carbono.

Al mismo tiempo, la demanda de biomasa puede exacerbar los conflictos sobre la tierra y los recursos forestales y conducir al acaparamiento de tierras. Esto amenaza los derechos, medios de vida y valores interculturales de los pueblos indígenas y las comunidades locales. La bioenergía no siempre es una solución válida para la reducción de emisiones, ya que definitivamente no es una forma de energía neutra en carbono e incluso puede generar mayores emisiones que los combustibles fósiles.

Este informe tiene como objetivo analizar la situación actual de la bioenergía en el Estado español. El documento desarrolla una revisión bibliográfica de datos e información sobre los biocombustibles y la biomasa a partir de residuos forestales y biogás.

[Informe] Bioenergía en España: ¿Es realmente una alternativa?