El grupo ecologista WWF estima que una persona puede ingerir en promedio hasta cinco gramos de plástico por semana, el peso de una tarjeta de crédito, de acuerdo a un informe publicado el martes. El texto, que contempla 50 estudios realizados sobre la ingestión humana de plásticos, cada persona ingiere cerca de 2.000 micropartículas de plástico cada semana, es decir, unos 250 gramos al año.

Estudios previos han señalado la ingesta de miles de partículas de microplásticos cada año, pero el reto para los investigadores de la Universidad de Newscastle, Australia, que estaba a cargo de la investigación encargada por WWF, fue a medir el peso. Los microplásticos son pequeños pedazos, a veces microscópicos, que surgen de productos mayores debido a la degradación por el medio ambiente. Las personas pueden ingerir estos materiales inconscientemente cuando comen o respiran.

«En un momento en que está aumentando la concienciación sobre la existencia de microplásticos y su impacto en el medio ambiente, este estudio proporciona por primera vez un cálculo preciso de las tasas de ingesta«, dijo la investigadora Thava Palanisami.

Para la profesora de la Universidad de Newscastle, este estudio «ayuda a identificar los posibles riesgos toxicológicos para los seres humanos«.

La primera fuente es el agua, especialmente si se embotella. Entre otros productos analizados, los frutos del mar, la cerveza y la sal presentan una tasa muy elevada de microplásticos.

«Es una advertencia para los gobiernos: los plástico no sólo contaminan nuestros ríos y océanos, no sólo matar a la vida marina, pero están en todos nosotros», dijo en un comunicado el director de la WWF, Marco Lambertini.

«La investigación refleja los posibles efectos negativos del plástico en la salud humana, pero este es un problema global que sólo puede resolverse abordando las raíces de la contaminación: si no queremos plástico en nuestros cuerpos, tenemos que frenar los millones de toneladas que se depositan en naturaleza cada año«, añadió.

Lambertini apeló a la realización de una campaña global que involucre a «gobiernos, empresas y consumidores» para alcanzar un pacto internacional contra la contaminación de los océanos a través de objetivos nacionales.

Desde que comenzó la producción masiva de plásticos, en la década de 40, estos versátiles polímeros se expandieron rápidamente por todo el mundo y su eliminación es un problema cada vez mayor.

 

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