El “héroe de Dénia” podría dejar de estar en situación irregular próximamente. Gorgui Lamine Sow, que así se llama el joven senegalés iba caminando por la calle el 5 de diciembre cuando vio salir humo y llamas de un primer piso. Allí estaba atrapado Alex (39 años) con su silla de ruedas. Lamine Sow trepó por la fachada de la finca, cargó al hombre sobre sus espaldas y, con la ayuda de algunos vecinos que pusieron unas escaleras, pudo alejarlo del peligro.

La Delegación del Gobierno de la Comunitat Valenciana ya iniciado los trámites con el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social para que se expida la documentación e identificación de extranjero para Gorgui.

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El delegado del Gobierno, Juan Carlos Fulgencio, explicó ayer a la prensa que el Ministerio “ha entendido que sí que se podrían dar las causas” para otorgarle los papeles por ser un caso de carácter “excepcional”.

El propio ayuntamiento de Dénia presentó el primer escrito ante la Subdelegación del Gobierno de Alicante demandando la regularización del senegalés por el “hecho heroico del rescate”.

El “héroe de Dénia” lleva años viviendo en España en situación irregular y se dedica a la venta ambulante. Ahora reside con su familia en Gandía, pero se desplaza con asiduidad a Dénia para vender sus productos en un mercadillo de artesanía.

“No me lo pensé, el hombre estaba en peligro y subí a ayudarle. Lo hice con el corazón”, ha declarado a los medios de comunicación el senegalés. Mientras que Álex, en una entrevista con Levante-EMV, mostró su eterno agradecimiento: “Este tío me salvó la vida. ¿Qué si se merece tener papeles? Pues claro. Yo le daría mi casa si no estuviera destrozada por el fuego”.

Otra lectura de la situación

Por supuesto, nos alegramos de que Gorgui Lamine Sow obtenga sus papeles y pueda ser un ciudadano español, pero nos hacemos una pregunta: para que un negro consiga sus documentos, ¿necesita arriesgar su vida salvando a un blanco?

Todo ser humano goza de derechos inviolables derivados e inherentes a la propia dignidad de ser persona, por lo que ningún ser humano puede ser calificado como ilegal. La vigente normativa legal para extranjeros, al poner serios límites al derecho a inmigrar, propicia la situación de irregularidad en la encuentran miles de inmigrantes y, con ella, su exclusión de todo tipo de derechos, su superexplotación en trabajos de economía sumergida y su criminalización social.

Los problemas sociales tales como el paro, la pobreza o la marginación tienen su origen en la globalización de la economía y el recorte de los derechos sociales, y los inmigrantes son algunas de sus víctimas y no los causantes de esta situación.

Los inmigrantes son, ante todo, personas sujetos de derecho, y en ningún caso pueden ser excluidos de aquéllos que son indispensables para vivir dignamente, tales como el derecho al trabajo, a la sanidad, a la educación, a la vivienda, a la vida en familia y a la ayuda social.

Desde este medio pedimos que, dado que la presencia de inmigrantes extranjeros forma ya parte de nuestra realidad social, y que su exclusión sólo puede acarrear sufrimiento y miseria en las personas, e insolidaridad y degradación en la sociedad, se adopten las medidas necesarias para garantizar el acceso de todos los residentes a los mismos derechos sociales que el Estado proporciona a los nacionales del país.