Tal y como informábamos este miércoles, el titular del Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, ha solicitado al Tribunal supremo que investigue a Pablo Iglesias por delitos de descubrimiento y revelación de secretos, con agravante de género, daños informáticos y denuncia falsa o simulación de delito en relación con el robo del móvil de la que fue su exasesora Dina Bousselham.

Según el juez, los hechos son una «consciente y planificada actuación falsaria desplegada por Iglesias con su personación, fingiendo ante la opinión pública y ante su electorado haber sido víctima de un hecho que sabía inexistente pocas semanas antes de unas elecciones generales».

El vicepresidente segundo del Gobierno también tiene la condición de perjudicado. El líder de Podemos declaró la existencia de una «trama criminal que implica a policías corruptos, medios de comunicación y grandes empresarios» que podrían haber estado espiando a líderes del partido. Iglesias vinculó las noticias publicadas por Okdiario con una trama en la que trabajaba Villarejo para perjudicarle.

Aunque en un principio se le retiró la condición de perjudicado, al reconocer Bousselham que ella misma había hecho y enviado pantallazos de las conversaciones que acabaron publicadas en los medios de comunicación y al no poderse determinar que Iglesias habría causado daños en la tarjeta de la exasesora de Podemos, en septiembre la Audiencia Nacional le acabó devolviendo la condición de perjudicado al considerar verosímil que el origen de la publicación de información procedente del móvil de la exasesora estuviera en la organización que dirigía Villarejo.

El periodista Íñigo Sáenz de Ugarte ha querido manifestar su opinión en relación a este tema y ha publicado un hilo en su cuenta de Twitter:

«En un juzgado de la Audiencia Nacional, Pablo Iglesias es al mismo tiempo perjudicado y presunto autor de delitos. El juez García-Castellón se tira a la piscina del Tribunal Supremo».

«El juez García-Castellón toma la decisión sin consultar a la Fiscalía. Como ocurre con frecuencia en la Audiencia Nacional, quiere hacer de juez y fiscal al mismo tiempo. De momento, los titulares ya los tiene».

«Antes de leer el auto del juez García-Castellón, tenía interés en ver cómo fundamentaba la agravante de género contra Iglesias. Ahora veo que no lo hace. Lo pone ahí por mis cojones judiciales y punto».

«Claro, hay una mujer, Dina Bousselham, que aparece en el auto. Pero ahí no está como víctima, sino al revés. El juez le acusa de un delito de falso testimonio. García-Castellón incluye ese agravante para disfrute y solaz de los columnistas, como gag judicial».