Por Luis Ortiga

En marzo 2020 se celebró la primera reunión del plenario de la comisión del Pacto de Toledo, con la participación del Ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá. En la citada reunión tuvo lugar el denominado «primer consenso del Pacto de Toledo», cuando la práctica totalidad de los grupos parlamentarios propusieron la derogación de los coeficientes reductores que, de forma totalmente injusta, sufren las personas jubiladas de forma anticipada con cotizaciones por 40 o más años. El propio Ministro reconoció la arbitrariedad al afirmar, de forma literal, «es una situación intrínsecamente injusta».

El pasado martes, día 8, el Ministro asistió a una nueva reunión del plenario. Los grupos parlamentarios insistieron, una vez más, en la necesidad de derogar esos absurdos coeficientes. El Ministro indicó que efectivamente ese colectivo de personas jubiladas anticipadamente, con carreras laborales de 40 o más años, padecía una situación de «inequidad».
En definitiva, el Ministro reconoce, por segunda vez, que la legislación actual es injusta y no equitativa con ese colectivo y, sin embargo, no hizo ninguna propuesta para finiquitar con esa manifiesta injusticia.
Utilizando la burda técnica de «marear la perdiz», el Ministro se limitó a decir que esperaba que la comisión del Pacto de Toledo le eviara propuestas concretas al respecto.
Sr. Ministro, la propuesta que emana de la comisión del Pacto de Toledo no puede ser más directa, concreta y clara: Derogación total e inmediata de los coeficientes reductores que se aplican al colectivo de personas jubiladas de forma anticipada con cotizaciones de 40 años o más.

Esta propuesta cuenta con el apoyo de la práctica totalidad de los Parlamentos autonómicos, así como del Congreso y Senado, formalizado todo ello a través de la aprobación de sendas Proposiciones no de Ley (PNL) y moción en el caso de Senado.
Ha sido también aprobada formalmente en diversas Diputaciones y Ayuntamientos de toda España.
Cuenta asimismo con el apoyo manifiesto de los Sindicatos. Pues bien, a pesar de todo ese clamor popular, del respaldo de las instituciones y del reconocimiento del propio Ministro de que se trata de una situación injusta, arbitraria y falta de equidad, la realidad es que, desde el Gobierno, no se ha hecho nada para subsanar tamaña ignominia.

Lamentablemente el Sr. Ministro se ha limitado a intentar desviar la atención y dejar que el tiempo pase. En su intervención ha demonizado a la jubilación anticipada como la causante de todos los males. El Sr. Ministro no afronta la base y origen real del problema. Nada dijo respecto a que España dobla en desempleo a la media de la Comunidad, que el paro juvenil está desbocado y se está marginando a toda una generación. Nada comentó respecto al número inadmisible de parados mayores de 50 años, condenados a no encontrar trabajo. No habló de la precariedad laboral, de los contratos temporales, de los sueldos de miseria, de los falsos autónomos. No habló de la necesidad de rejuvenecer las plantillas, del desafío tecnológico. Nada de eso citó. Simplemente cargó contra la jubilación anticipada. Lamentable.

Sr. Ministro, deje de una vez de «marear la perdiz». La propuesta del Pacto de Toledo es diáfana: Eliminación de los coeficientes reductores para las personas jubiladas de forma anticipada que hayan cotizado 40 o más años.

Como recordatorio, citar que la legislación vigente exige 36 años de cotización para percibir el 100% de la pensión, en el caso de jubilación ordinaria. Pues bien, en el colectivo de personas jubiladas de forma anticipada, con 40 o más años de cotización, el coeficiente reductor puede ser del 32%.
Esa reducción en la pensión es ya para toda la vida.
Tener en cuenta que ese colectivo está formado, en muchos casos, por personas que empezaron a trabajar a los14 años de edad. Parece ser que el Sr. Ministro no tiene interés en resolver tal situación injusta, indigna y arbitraria. Parece que pretende castigar de por vida a la generación que, con su trabajo y en una incipiente democracia, ayudó a levantar este país.X

Sr. Escrivá, la propuesta no puede ser más clara. Insisto, deje de «marear la perdiz» y solucione de una vez está injusticia histórica.