Este lunes los madrileños llevarán 21 días sin médico de familia y sin pediatra por la huelga de facultativos de la Atención Primaria en la comunidad que se inició el pasado 21 de noviembre.

En la última reunión, que se produjo el pasado 2 de diciembre entre el comité de huelga y el Gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso no se llegó a ningún acuerdo ya que la presidenta madrileña se niega a destinar más presupuesto a este fin y a contratar más sanitarios.

La presidenta madrileña comparecía hace diez días para vender humo al anunciar una serie de medidas que ya se prometieron en el pasado o que son cuestiones a las que el Gobierno está obligado por legislación vigente o imposición de Bruselas.

El inmovilismo de Ayuso alarga la huelga de facultativos de la Atención Primaria
El inmovilismo de Ayuso alarga la huelga de facultativos de la Atención Primaria

Desde Amyts, el sindicato mayoritario de médicos convocante de la huelga, lamentan que la única propuesta novedosa haya sido proponer una supuesta limitación de las agendas a 34 pacientes para Medicina de Familia y 24 para Pediatría.

La secretaria general del sindicato médico AMYTS, Ángela Hernández, reconoce que el compromiso de un tope de pacientes es muy importante, pero que «la diferencia entre la Consejería y los médicos es que a ellos sí les importa qué va a pasar con el paciente número 35, mientras que la Consejería nos dice que eso ya se verá, que se irá resolviendo un poco solo».

Ayuso ya había acusado a los médicos de estar «politizados» tras la masiva manifestación del 13 de noviembre y, este miércoles, Enrique Ossorio, se unía a Ayuso y acusaba a los médicos y pediatras en huelga de no «pensar» en los pacientes sino «en un alargamiento del conflicto por razones estrictamente políticas».

En el encuentro del 2 de diciembre se filtraron unos audios por parte de la Consejería de Sanidad en los que dos médicas miembros de sindicatos planteaban, en mensajes internos, la posibilidad de alargar la huelga hasta abril manteniendo los paros sólo un día por semana. El Gobierno madrileño se agarró a estos audios para defender que la huelga era política y no profesional.

Ángela Hernández, en conversación con El HuffPost, dice estar «un poco alucinada por cómo se han tergiversado las cosas». Y, aunque asume que hubo «un problema de confidencialidad dentro del comité de huelga», no entiende «el tratamiento» que han dado la Consejería y «algunos medios» a los audios. «Malos organizadores seríamos si no estuviéramos pensando en todas las alternativas y todas las posibles soluciones a la situación», ha señalado.

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