Un total de 55 sociedades científicas nacionales, que representan a más de 170.000 profesionales sanitarios, han emitido un decálogo en el que insisten en cómo debe afrontarse la pandemia de la COVID-19 en España ante el creciente número de nuevos casos, la presión asistencial a la que se están viendo sometida numerosos centros hospitalarios y las medidas restrictivas que se están abordando en distintas zonas del país.

En el documento emitido por estas sociedades –que vienen trabajando de forma conjunta desde la celebración del I Congreso Nacional COVID-19, el mayor encuentro científico-sanitario celebrado hasta la fecha en España– se insiste a la clase política en que acepte, de una vez, que para enfrentarse a esta pandemia las decisiones dominantes deben basarse “en la mejor evidencia científica disponible, desligada por completo del continuo enfrentamiento político”, por lo que se precisa de una respuesta coordinada, equitativa y basada exclusivamente en criterios científicos claros, comunes y transparentes.

Sobre ello ha querido indagar Ana Rosa Quintana en su programa y por ello ha entrevistado a Saul Ares, investigador del CSIC. La periodista le ha preguntado si «ha firmado ese manifiesto sobre las 55 sociedades científicas que piden parar ya la discusión política y centrarnos en el Covid». El científico, sincero, le indicó que «no sabía que existía hasta que no ha salido publicado».

«¿Pero lo ha leído?», preguntó Ana Rosa. «Lo he mirado en diagonal», subrayó Ares. «¿Y?», volvió a interpelar la periodista. «Y, sí, vamos, el tiempo que estoy aquí en el programa oigo a los políticos y me cabreo, pero después os oigo a los periodistas y también me doy cabezazos contra un muro, tampoco estáis libres de pecado».

Claramente ofendida por el comentario, Quintana le preguntó cuál era ese pecado que cometían los periodistas, y la respuesta de Ares fue dura y concisa: «cometéis el mismo que los políticos, estar discutiendo si esto está bien, si esto está mal…». «En Madrid, en ningún caso la cosa está bien, que sea más o menos grave es otra cosa, pero bien no está».

«La cosa está muy jodida, y los políticos y los periodistas la confunden, lo que tenemos que decir claramente es ‘vamos a tener muy claras las reglas sobre comportarse y vamos a seguirlas porque la situación es seria», sentenció el científico.