Invierno 2017, un año más en el exilio

Sentados en la única y fría habitación que compone su casa en un barrio de las afueras de Beirut, capital libanesa, Samira y su marido saben lo que supone entrar en el sexto invierno en el exilio desde que huyeron de la guerra en Siria.

Como la mayoría de los cerca de un millón de sirios que viven en Líbano, tienen buenos motivos para temer la llegada del frío y las tormentas de invierno. A las dificultades para pagar la renta, la comida y los gastos médicos, se suman los gastos para prepararse contra el frío. Lo que más les preocupa es su hijo Haytham, de dos años y asmático desde que nació. Para él, el frío invierno aumenta la posibilidad de contraer una infección.

Cuando empeora, su respiración se vuelve fuerte y su cara se pone azul. Tenemos que darle oxígeno o llevarlo al hospital”, explica su madre. “Si coge una gripe, apenas puede respirar”.

Esta imagen se repite a lo largo de un país donde miles de familias se refugian bajo lonas de plástico o finas estructuras de madera. En invierno, las montañas de Líbano se cubren de blanco ante las fuertes nevadas y dejan a la vista la imagen de cientos de refugios endebles. Dentro, miles de familias como la de Samira esperan recibir ropa de abrigo, mantas, estufas o combustible.

Estufa de ACNUR para invierno en Siria

130.000 familias reciben ayuda de ACNUR para pasar el invierno

Desde septiembre, ACNUR ha dado ayudas económicas para estufas, ropa y gastos médicos a 650.000 refugiados en Líbano especialmente vulnerables para ayudarles a protegerse de las bajas temperaturas. Entre ellos, Samira y su familia aseguran que esta ayuda extra hará posible calentar su hogar durante el invierno. “Será de gran ayuda para lidiar con la enfermedad de mi hijo”, dice Samira. La Agencia de la ONU para los Refugiados sigue trabajando para llevar ayuda a 150.000 refugiados más.

A lo largo de toda la región, ACNUR pretende asistir a 3,81 millones de refugiados en Siria, Líbano, Irak, Turquía, Jordania y Egipto, donde las temperaturas pueden llegar a -18º y los refugios de lonas de plástico se tornan insuficientes para estos meses bajo riesgo de hipotermia.

Las islas griegas, de paraíso turístico a su peor pesadilla al llegar el invierno

Más de 1 millón de personas sobreviven desde el comienzo de la crisis de los refugiados en Europa tras haber cruzado el Mediterráneo. En las islas griegas de Lesbos, Samos y Chios, la situación es especialmente preocupante. Allí, ACNUR colabora con el gobierno para trasladar a menores, madres solas, enfermos y ancianos desde los centros abarrotados y tiendas inadecuadas hasta el continente y ha entregado 240.000 útiles de ayuda como tiendas y ropa de invierno.

Desde julio, 20.000 personas han llegado a las islas griegas, la mayoría desde Siria, Irak y Afganistán.

Bebé sirio

Niños y madres solos, enfermos y ancianos, los primeros en recibir ayuda

El plan de invierno 2017-2018 va destinado a las familias más vulnerables, a las que se entrega ayuda económica, materiales de construcción para reparar y aislar los refugios, y se distribuyen mantas térmicas, estufas y ropa de abrigo.

También incluye un plan para asistir a más de 1 millón de personas en Siria, priorizando aquellos que viven en zonas de difícil acceso o sitiadas.

Hasta ahora, sólo el 63% de los fondos necesarios para ayudarles han sido recaudados. Mientras tanto, el invierno se aproxima amenazando la seguridad y el bienestar de los refugiados que necesitan ayuda urgente.

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