La ministra de Igualdad Irene Montero ha comparecido en la rueda posterior al consejo de ministros, donde ha defendido que ‘los hijos de padres y madres machistas tienen el mismo derecho que el resto a ser educados en la libertad, en feminismo y en igualdad».

Montero ha añadido que «los hijos de padres y madres homófobas deben saber que pueden amar a quién quieran, cómo quieran y cuando quieran» porque «la educación en valores igualitarios es uno de los pilares de la democracia y de este Gobierno».

Montero responde así a la polémica sobre la propuesta de la Consejería de Educación murciana de implantar el pin parental en las aulas impulsado por Vox y defendido en las últimas horas por Casado. Según la ministra, Vox «rompe claramente el Pacto de Estado contra la Violencia de género» y ha anunciado que comparecerá a petición propia en la comisión de seguimiento de esta pacto tanto en el Congreso como en el Senado».

También las ministras de Educación, Isabel Celaá, y la titular de Hacienda y nueva portavoz del Gobierno, María Jesús Montero,  se han querido referir al asunto. La portavoz ha anunciado que el Gobierno recurrirá la propuesta del Ejecutivo murciano porque considera que «vulnera el derecho de los menores de recibir una educación integral en el respeto».

Por su parte, Isabel Celaá ha asegurado que ya ha remitido un requerimiento a la Consejería de Educación y Cultura de la Región de Murcia para que “excluya el ‘pin parental’ en las instrucciones de comienzo de curso” y así no tener que acudir a los tribunales en caso de que el gobierno murciano desoiga este aviso.

Celaá señaló que el ‘pin parental’ afecta a las actividades «complementarias» que también «son currículum básico» que «determina el centro y que se aprueba en Consejo Escolar donde tienen presencia las familias». «Forman parte de ese tronco del curriculum de obligado cumplimiento”, y no son actividades voluntarias, subrayó.

La ministra de educación indicó que frente al ‘pin parental’ “no podemos pensar que los hijos pertenecen a los padres” y en la defensa del “interés superior del menor”. Y pone a los grupos antivacunas como ejemplo: “podríamos llegar a que surgiera un absurdo de que un grupo antivacunas no quisieran que los niños fueran educados en la importancia terapéutica de las vacunas, o que la niñas, por el hecho de serlo, no tienen el mismo derecho a la educación que los niños”.