En los últimos años, el ejército y las fuerzas de seguridad israelíes han destruido en Israel y los Territorios Ocupados miles de viviendas, inmensas extensiones de tierra de cultivo y centenares de bienes más. Decenas de miles de hombres, mujeres y niños han perdido su hogar y sus medios de vida. Miles de viviendas más han sufrido daños, en muchos casos irreparables, y decenas de miles corren peligro de ser demolidas.

Los desalojos forzosos y las demoliciones de viviendas suelen llevarse a cabo sin previo aviso y a menudo de noche. Apenas se da tiempo a las familias para que abandonen sus casas, y mucho menos para que saquen de ellas sus pertenencias. A menudo la única advertencia es el estruendo de los bulldozer del ejército israelí, por lo que la gente casi no tiene tiempo de huir antes de que las máquinas comiencen a destruir sus casas.

En la mayoría de los casos, las autoridades israelíes sostienen que si se destruyen
viviendas, tierras de cultivo y otros bienes es por “necesidades militares y de seguridad”, y si no, la justificación es la falta de permiso de construcción. El resultado es siempre el mismo: la familia se queda sin casa y en la indigencia, por lo que se ve obligada a depender de la caridad de sus parientes y de las organizaciones humanitarias para su alojamiento y sustento.

En Israel, la demolición de viviendas afecta fundamentalmente a las casas de los ciudadanos palestinos de Israel (árabes israelíes) y está vinculada a la política estatal de confiscación en gran escala de tierras, la imposición de restrictivos reglamentos de urbanismo en el sector árabe y la distribución discriminatoria de las tierras del Estado. La suma de estos factores hace que a los árabes israelíes les resulte muy difícil o, a menudo, imposible obtener permiso de construcción para satisfacer su creciente necesidad de viviendas. Aunque las infracciones de los reglamentos de urbanismo y construcción son también generalizadas en el sector judío, es en el árabe donde se procede con frecuencia a la demolición de viviendas.

Israel: demolición de viviendas y destrucción de tierras
Israel: demolición de viviendas y destrucción de tierras

En los Territorios Ocupados, la destrucción de viviendas y tierras palestinas está vinculada a la política israelí de apropiación de la mayor cantidad posible de las tierras ocupadas, en especial mediante la creación de asentamientos, lo cual constituye una violación de derecho internacional.

Israel tiene derecho a tomar medidas razonables, necesarias y proporcionadas para proteger la seguridad de sus ciudadanos contra atentados suicidas con bomba y otros ataques de palestinos. Sin embargo, de acuerdo con el derecho internacional, Israel, como potencia ocupante, tiene prohibido destruir bienes palestinos si no es absolutamente necesario por motivos militares legítimos, no para ampliar asentamientos ilegales o para crear su infraestructura ni como represalia por ataques de palestinos.

Los afectados han de tener derecho a impugnar legalmente toda orden de confiscación o destrucción. Incluso en los casos en que quepa justificar la destrucción por ser absolutamente necesaria para las operaciones militares, Israel debe buscar alternativas menos drásticas. La demolición sólo debe llevarse a cabo como último recurso. En los últimos tres años y medio, el ejército israelí ha perpetrado una destrucción masiva de viviendas y bienes en toda Cisjordania y la Franja de Gaza, que no estaba justificada por necesidades militares. Algunos de estos actos de destrucción constituyen infracciones graves del cuarto Convenio de Ginebra y son crímenes de guerra.

Destrucción en el sur de Hebron

Este mismo miércoles, sobre las 7:30 de la mañana, personal de la Administración Civil israelí con una escolta militar y de la Policía de Fronteras, una topadora y una excavadora han irrumpido en la comunidad de Khirbet lls, en el sur de Hebrón, HiMasafer YattaDabe, en Khilet, demoliendo un centro utilizado por los agricultores de la zona para regar sus cultivos.

Desde allí, las fuerzas de ocupación israelíes se dirigieron hacia el sureste, hasta Khirbet al-Fakhit, donde demolieron un recinto para el ganado y una choza agrícola. Luego regresaron a Khirbet Khilet a-Dabe y demolieron una estructura de cemento con techo de hojalata que albergaba a una familia de 11 personas, incluidos 5 menores.

Continuaron hasta la zona de Za’atut, al este de la aldea de al-Buweib, donde destruyeron una cerca de cemento erigida por los residentes alrededor de una granja en construcción, así como una tienda de campaña utilizada por los trabajadores y dos cisternas.

Fuentes: Amnistía Internacional, arrezafe.blogspot.com

4 Comentarios

  1. Creo que la comunidad internacional tiene obligación de intervenir en los constantes violaciones de los derechos humanos más fundamentales y el beneplácito consenso de los EEUU debe frenar tanta injusticia barata.

  2. En esos territorios existe una ley reguladora que afecta y limita las construcciones a todos los ciudadanos. Tenéis una sospechosa fijación con Israel.

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