Un artículo original de Eulixe
En Gaza, uno de los territorios más densamente poblados del mundo, el bloqueo israelí hace que las condiciones sanitarias sean muy deficientes, con apenas 60 UCI (y no todas operativas) para 2 millones de habitantes. Además, las fuerzas de seguridad israelís han demolido instalaciones de emergencia en Khirbet Ibziq y privado de productos de higiene para hacer frente al coronavirus a presos palestinos. A mayores, Israel ha aprovechado la crisis global para volver a bombardear Gaza el pasado 27 de marzo.

El sistema sanitario en Palestina es bastante deficiente por numerosos motivos. A la falta de financiación hay que unir los esfuerzos de Israel por empeorarlo, lo que junto a la actual pandemia global crea un cóctel explosivo que puede acabar con muchas vidas si el virus acaba extendiéndose. En los Territorios Palestinos Ocupados sólo hay 1,2 camas de hospital por cada mil habitantes, lo que unido a la escasez de material sanitario y profesionales y la mala alimentación de la población, hace que las condiciones sean especialmente propicias para la expansión del COVID-19.

La esperanza de vida en el nacimiento en Israel, que incluye a la población de colonos en Cisjordania, es aproximadamente de nueve años más que la de los palestinos que viven en el mismo territorio, el mismo año – Organización Mundial de la Salud

A la ya deficiente situación a nivel sanitario, hay que sumar los esfuerzos israelís por empeorarlo. Según el observatorio israelí de derechos humanos Btselem, las fuerzas israelíes de ocupación entraron en la aldea palestina de Khirbet Ibziq para demoler edificaciones, instalaciones sanitarias y confiscar materiales destinado a la construcción de una clínica para enfermos del coronavirus

Según B’tselem, los funcionarios israelíes incautaron material para la creación de ocho carpas, dos para una clínica de campo, dos para una mezquita y cuatro para viviendas de emergencia para personas infectadas y evacuadas de sus hogares. También denuncian la confiscación de un generador de energía, suministros de arena, cemento y bloques de cemento.

Los aldeanos de la zona estarían construyendo una iniciativa comunitaria de primeros auxilios para lidiar con la crisis de Covid-19. La mayor parte del valle del Jordán (donde se encuentra la aldea) está bajo el control militar israelí total, a pesar de estar dentro de Cisjordania. 

Por otro lado, la Sociedad de Prisioneros Palestinos (PPS, por sus siglas en inglés) ha denunciado que Israel ha dejado de suministrar a los presos palestinos 140 productos, entre ellos artículos básicos de limpieza, imprescindibles para detener la propagación del coronavirus. La PPS ha exigido a los organismos internacionales, sobre todo el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que presionen al régimen de Tel Aviv para que tome medidas preventivas para impedir la propagación del coronavirus entre los detenidos palestinos.

La pandemia de COVID-19 está haciendo evidente más que nunca las políticas racistas e inhumanas de Israel. El régimen de apartheid está aprovechando la pandemia para intensificar drásticamente sus brutales ataques contra la población palestina (con asesinatos casi diarios) y para avanzar aceleradamente en sus políticas de anexión, apropiación de tierras y expulsión del pueblo palestino. Los ataques de los colonos van en aumento – Stop The Wall

También el presidente de Comisión de Asuntos de Prisioneros y Exprisioneros Palestinos, el general de división Qadri Abu Bakr, ha denunciado que el régimen de Israel envió a un médico diagnosticado con el coronavirus a una cárcel en los territorios ocupados para tratar a un palestino enfermo: “El médico examinó a uno de los prisioneros enfermos hace cinco días y luego el palestino infectado se reunió con otros detenidos en la prisión de Ashkelon”, aseguró. Dijo también que las autoridades penitenciarias israelíes pusieron al palestino infectado con COVID-19, junto a otros 19 presos.

Ante esta preocupante situación, el primer ministro palestino, Mohammad Stayyeh, ha denunciado que el verdadero obstáculo del pueblo palestino en su lucha contra la pandemia del coronavirus es la ocupación israelí.

El movimiento continuo de los trabajadores palestinos, con facilitación israelí, entre sus ciudades, pueblos y lugares de trabajo, ya sea dentro de la línea verde o en el asentamientos, es un duro golpe para nuestros primeros esfuerzos por detener la propagación de esta pandemia. La economía de Israel no es tan valiosa como la vida de nuestros hijos – Mohammad Stayyeh, primer ministro palestino.