El Comité Central Electoral israelí aún no ha publicado el resultado final de las elecciones del pasado día 9 y el recuento de las últimas papeletas determinará si Nueva Derecha, del ministro de Educación, Naftalí Benet, obtiene cuatro escaños o se queda fuera de la Cámara, lo que condicionará posibles pactos.

La indeterminación que ha provocado la tardanza del recuento no permite valorar posibles estrategias de negociación y pueden variar las exigencias que los partidos pequeños harán al Likud del actual primer ministro, Benjamín Netanyahu, para participar en la coalición de gobierno, ya que la entrada o no de la recién creada Nueva Derecha -de Benet y la titular de Justicia, Ayelet Shaked- en la Knéset (Parlamento) puede abrir las alternativas de socios.

Según la emisora de radio nacional Kan, el avance del recuento (con el 99% escrutado, según los medios) situaría a Nueva Derecha con un 3,26% de los votos válidos emitidos, superando por la mínima el umbral del 3,25% exigido por ley para entrar en el hemiciclo.

Netanyahu y el Likud ya han declarado su intención de reeditar una coalición de partidos de la derecha y religiosos, con los que ha empezado a negociar, descartando la opción de crear un gobierno de unidad con la formación Azul y Blanco, liderada por Beni Gantz y Yair Lapid, a quien igualó en votos.

Según los resultados provisionales, tanto Azul y Blanco como el Likud han obtenido 34 escaños. Ayer, con el 97% escrutado se les calculaba 35 a cada uno, pero la cifra varía con la posible entrada en juego de Nueva Derecha.

El actual primer ministro, Benjamín Netanyahu, tendrá que formar una mayoría de al menos 61 escaños.

Podría lograrlo negociando apoyos con los ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá (8 y 7 escaños, respectivamente), Israel Nuestro Hogar (de Avigdor Lieberman y con 5 escaños), Unión de Partidos de Derechas (de Amir Peretz, 4 escaños), Kulanu (4 escaños) y Nueva Derecha (Benet y Shaked, que se debaten entre cero y cuatro escaños).

Todos ellos suman, previsiblemente, 66 escaños. Pero se podrían conseguir también mayorías de 61 o 62 asientos si alguno de ellos finalmente decide no entrar en el Ejecutivo.

Lapid declaró ayer que no tiene intención de entrar en coalición de gobierno (junto al Likud, que les daría una mayoría automática de 64 escaños sin tener que negociar con los partidos pequeños) y que Azul y Blanco servirá como partido de la oposición.

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