Redacción

La eurodiputada de Izquierda Unida Paloma López y el responsable federal de Políticas Económicas de esta formación, Carlos Sánchez Mato, han exigido hoy a la Comisión Europea una “respuesta contundente y sólida” frente al “ataque” del presidente de EE.UU, Donald Trump, contra la aceituna de mesa española. El Departamento de Comercio estadounidense ha impuesto un aumento de los aranceles a la importación de este producto, del que dependen “8.000 puestos de trabajo directos e innumerables indirectos”.

Esta decisión entró en vigor en enero y la medida supone subir el 17,13% el arancel a la aceituna de mesa española, que se suma al anterior del 4,43%. EE.UU es, de hecho, el primer comprador mundial de este producto, por delante de Italia. Esto supone una “amenaza para un sector estratégico” de la economía española, “especialmente para Andalucía y Extremadura”, aseguró López durante su intervención en el pleno que ha celebrado esta semana la Eurocámara en Estrasburgo.

“Somos el primer productor mundial de aceituna de mesa y el mayor exportador, con más de 332.000 toneladas vendidas a 180 países. Hay 450 industrias que transforman la oliva en aceituna de mesa pero, sobre todo, es importante destacar que este sector genera más de 8.000 puestos de trabajo directos, e innumerables puestos indirectos en recolección, cultivos, empresas auxiliares, transportes y una larga lista”, apuntó López, que recordó que este producto “aporta al PIB alrededor de 1.000 millones de euros”.

En su opinión, los aranceles a este producto, sumados a los ya anunciados para el aluminio y el acero, indican que “si no se adoptan medidas, este ataque no será el último”. Por ello exigió esa “respuesta sólida” a Bruselas, para que “proteja la actividad de la industria agroalimentaria y, sobre todo, a las familias de pequeños productores, a las cooperativas agrarias y a los trabajadores y trabajadoras”.

En el mismo sentido se expresa Sánchez Mato, quien destaca “las graves consecuencias que eso puede suponer para pequeños y medianos agricultores”, que “son los más afectados por las medidas de Trump”.
Advierte, además, que la actuación de la Comisión Europea y el modelo actual de la Política Agraria Común (PAC) son una parte “muy importante del problema”, ya que “no ponen en el centro ni la defensa del sector, ni de los pequeños productores” y “no favorecen en el mercado interior cadenas de suministro que garanticen la sostenibilidad económica, social y medioambiental”.

El responsable federal de Políticas Económicas de IU ve “claro” que, “una vez más, los más débiles se convierten en rehenes que se subordinan a los intereses geoestratégicos de los grandes productores y empresas, que son los principales beneficiarios de las políticas comunitarias”, incluso “en momentos de conflicto como la guerra comercial que lanza Trump”.

El Partido Popular Europeo llama a la Unión Europea en la resolución que aprobará hoy la Eurocámara a atizar el fuego de una guerra comercial con EE.UU, con “investigaciones sobre sus exportaciones agrarias”, centradas en “los productos agroalimentarios que reciben del Gobierno estadounidense subvenciones que causan distorsiones de la competencia y se importan a la Unión en cantidades importantes, como el etanol, las almendras, el trigo duro y el maíz”.

Para Sánchez Mato, sin embargo, el camino pasa por la “alternativa que plantea la izquierda europea” que, en lugar de abordar el problema desde la confrontación “considera imprescindible que las diferencias comerciales se aborden desde un plano de igualdad y poniendo por delante los intereses generales”. Cree que si no se hace así, “corren peligro los empleos y la seguridad de cientos de miles de trabajadores y trabajadoras a ambos lados del Atlántico”.

El dirigente federal de IU aboga por “transformar la PAC en una palanca de apoyo real a las explotaciones pequeñas y medianas, que tienen que ser las verdaderas beneficiarias de políticas de subvenciones”, para “alcanzar una agricultura diversificada y sostenible”.

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