Izquierda Unida rechaza la visita a Marruecos de Felipe de Borbón

Los días 13 y 14 de febrero, Felipe de Borbón visitará el Reino de Marruecos en el marco de las estrechas relaciones que unen a la monarquía española y marroquí. Desde Izquierda Unida rechazamos esta visita como un esfuerzo por blanquear la monarquía tiránica que gobierna nuestro país vecino. Marruecos es un Estado autoritario que reprime con brutalidad cualquier forma de disidencia, además de ocupar el territorio saharaui desde hace ya casi 45 años. España aún es legalmente potencia administradora del Sáhara Occidental, y por tanto tiene una responsabilidad directa con su descolonización. Por ello, debe asumir su papel y trabajar por la libre determinación del pueblo saharaui, en línea con el derecho internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas.

 

En un contexto de creciente represión, en lugar de exigir la liberación de los presos de Gdeim Izik y el resto de presos políticos saharauis, entendemos que esta visita ahonda en la política del Gobierno español de respaldar esta ocupación criminal. Además de los presos políticos saharauis, Nasser Zefzafi y otras activistas del movimiento popular Hirak también siguen en la cárcel. En total, organizaciones internacionales de derechos humanos calculan que hay alrededor de 350 presas y presos políticos en las cárceles marroquíes, en las que además denuncian la tortura sistemática y la falta de acceso a sanidad, incluso en casos de presos gravemente enfermos.

Sin embargo, tanto Felipe de Borbón como el Gobierno de Pedro Sánchez se posicionan como valedores internacionales de la monarquía marroquí, respaldando así la ocupación del Sáhara y la represión. Mientras España y otras potencias europeas trabajan para cerrar acuerdos millonarios con Marruecos que benefician a unas pocas empresas privadas, la población sufre precariedad, pobreza y la total ausencia de derechos civiles y políticos.

Por ello, exigimos que las autoridades españolas den pasos decididos para que se garantice de una vez la autodeterminación del pueblo saharaui y cesen las detenciones y la represión contra activistas, movimientos sociales, y organizaciones de izquierdas tanto en los territorios saharauis ocupados como en Marruecos. Un Jefe de Estado al que nadie ha votado no puede determinar nuestra política exterior en función de los intereses económicos de unos pocos, y el Estado español no puede seguir evadiendo sus responsabilidades de acuerdo a la legislación internacional.

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