Jane Elliot fue profesora estadounidense y experta reconocida a nivel nacional en el ámbito de las relaciones raciales. Es famosa por un experimento que ha repetido en numerosas ocasiones a lo largo de su vida en diferentes ámbitos de su país.

En la década de los 60, Estados Unidos estaba inmerso en una crisis social de carácter racial y en 1968 Jane Elliot decidió llevar a cabo un experimento para demostrarle a sus alumnos de primaria (todos infantes blancos de tercer grado) que una diferencia establecida arbitrariamente podría separarlos y enfrentarlos entre sí.

El día después de que mataron a Martin Luther King, los niños de la clase de Jane estaban curiosos acerca de por qué dicho hombre fue asesinado. Elliot aprovechó la oportunidad para realizar su experimento por primera vez. Para ello Jane dividió su clase en dos grupos, un grupo formado por los niños con ojos marrones y el otro formado por los niños de ojos azules.

A continuación les dijo a todos que los niños con ojos azules eran mejores que los de ojos marrones, “son más limpios y más inteligentes» y puso ejemplos de personas importantes de ojos azules, como George Washington, frente otros ejemplos de personas de ojos marrones que habían hecho algo malo.

La maestra les otorgó un collar discriminante a los chicos de ojos azules para que se lo colocaran a los de ojos marrones, que serviría como símbolo para identificarles rápidamente como el grupo discriminado.

Esta separación en el aula rápidamente obtuvo consecuencias y empezaron las peleas entre ambos grupos y las discusiones en clase. Amigos/as de toda la vida se veían ahora enfrentados/as simplemente por el hecho de que les habían dicho que eran diferentes.

Los niños de ojos azules comenzaron a tratar a los de ojos marrones como inferiores, se habían contagiado del espíritu de superioridad y se habían convertido en líderes mientras que los niños del grupo de los ojos marrones comenzaron a tener problemas, dudaban de si mismos, no querían salir a la pizarra…

El siguiente lunes, la profesora invirtió los papeles y los/as niños/as de ojos marrones pasaron a ser los/as superiores/as, en ese momento, este grupo realizó las tareas más rápido y también hubo conflicto con los niños de ojos azules. Cada grupo había adoptado perfectamente el rol de dominantes y subordinados/as, con los correspondientes estados de ánimo de alegría y tristeza en cada uno de ellos.

Los ensayos de los niños fueron publicados por Asocciated Press. Todo el país se enteró de lo que Jane Elliot había hecho. Algunos la condenaban, otros la invitaban a programas de opinión y la consideraban una heroína. Sin embargo, todos los niños que habían participado en el experimento, ahora ya adultos, están agradecidos con ella, ya que sus vidas cambiaron para bien siendo más críticos con las ideas que otros les intentaban imponer, más sensibles ante los comentarios discriminatorios y les hizo ser personas más respetuosas.

Así, Jane Elliot pretende evidenciar el racismo inherente de nuestra sociedad y con dicho experimento no solo consigue que hagamos una profunda reflexión sobre la igualdad entre las personas sino que nos ayuda a saber cómo y por qué se produce la discriminación y se justifica la intolerancia entre grupos sociales.

Desde el primer experimento, Elliot lo ha vuelto a realizar muchísimas veces para universidades, colegios y grupos sociales.  Uno de ellos lo realizó con funcionarios/as de una prisión de máxima seguridad de Nueva York. En ese experimento, los resultados fueron similares a los primeros realizados por la profesora. Los resultados del resto de esperimientos fueron variados, muchos individuos se molestaron al ser confrontados por sus creencias absurdas y otros quedaron agradecidos.

Jane Elliott es un ejemplo de la gran influencia que puede tener un profesor sobre sus alumnos ya que los argumentos que daba a sus alumnos en aquel primer experimento eran tomados como válidos y verdaderos. Pero al igual que en este caso el docente influía de forma negativa también lo puede hacer de forma positiva para que desaparezcan no solo casos de racismo sino también de bullying.

Las expresiones de odio y discriminación de los adultos actuales, tiene origen en una educación en la que les hicieron creer que eran mejores que otros por aspectos arbitrarios, como el color de piel o el género. El experimento de Jane Elliot es importante para demostrar lo frágil que puede ser la convivencia y cómo aspectos arbitrarios y poco objetivos pueden enfrentar a amigos, familiares y ciudadanos.