Las dos inmobiliarias controladas por el grupo Blackstone, Aliseda y Anticipa, han lanzado una campaña en la que se comprometen a reembolsar a los compradores el 10% del valor de la vivienda si, durante los tres meses posteriores a la operación, este se devalúa por encima de dicho porcentaje. Con esta medida, Blackstone pretende sortear la parálisis de operaciones que sufre el mercado.

La oferta afecta a 5.700 viviendas de Aliseda Inmobiliaria, antigua inmobiliaria de Banco Popular, y a 2.700 viviendas de Anticipa Real Estate, que se comercializan a través de Hola Pisos, su plataforma de venta de inmuebles.

El investigador postdoctoral de vivienda y financiarización Javier Gil denuncia esta engañosa campaña del fondo buitre Blackstone con la que se pretende generar confianza en el sector inmobiliario y señala que este tipo de campañas confirman que las cosas están mal.

El consejero delegado de Aliseda y Anticipa, Eduard Mendiluce, señalaba que: «Estamos mitigando una de las incertidumbres que cualquier comprador puede tener en vista de la situación de los próximos meses: una posible fluctuación del precio».

«Con esta campaña quieren ‘mitigar la incertidumbre’. Aquí lo único que va a mitigar la incertidumbre es la vacuna del Covid19. Mientras tanto, está clarísimo que durante los próximos meses puede haber ‘fluctuación del precio’ y en concreto fuerte caídas de los precios», explicaba Javier Gil.

Y continuaba el hilo:

• «O más que fuertes caídas, el inicio de un ciclo de caídas que puede durar años y no se sabe hasta podría llegar. Y ahora mismo, aunque hay mucha incertidumbre, todos los factores indican que ya estamos ante el inicio de ese ciclo de crisis del sector inmobiliario».

• «Al mismo tiempo, los programas de los últimos meses de inyección masiva de liquidez del Banco Central Europeo o la reforma de la Ley de Suelo en Madrid van en dirección opuesta: sostener al sector inmobiliario y los precios a través de mecanismos políticos».

• «La presión política va a ser enorme (ya lo está siendo). Principalmente porque los fondos han invertido mucho dinero en España, han conseguido que sus viviendas se revaloricen con rentabilidades de hasta un 300%. Pero ahora necesitan venderlas para realizar las plusvalías».

• «Por lo tanto, los fondos tienen que vender todas esas viviendas que llevan años comprando a los bancos a precios regalados. Pero la crisis les está reventado el negocio y ahora se juegan mucho. Como dicen: ‘el verdadero riesgo estaría en una parálisis del mercado’.

Javier Gil, ilustración de Javier F. Ferrero
Javier Gil, ilustración de Javier F. Ferrero

Y es que tal y como recoge la noticia de El Confidencial: «Para Blackstone, el mayor casero de España, el verdadero riesgo estaría en una parálisis del mercado, horizonte que intenta combatir con campañas como la que acaba de lanzar de reembolso de potenciales caídas de precio, o la que puso en marcha la pasada primavera, cuando, para incentivar las ventas, limitó a 500 euros las reservas, con devolución del dinero si finalmente no había acuerdo de compra, y asumiendo los gastos de notaría».

Javier Gil y la parálisis del mercado

El investigador postdoctoral de vivienda y financiarización continuaba indicando que esa “parálisis del mercado” ya está pasando, que la inversión inmobiliaria a nivel internacional se ha hundido y que en España la compraventa de vivienda se desploma desde marzo.

Según Javier, Blackstone tiene mucho dinero invertido y no va a dejar que los precios bajen, por lo que presionará a través de mecanismos políticos para que esto no suceda.

Además considera que los precios de la vivienda y de los alquileres no dependen de cuestiones de mercado sino de decisiones políticas, que van desde la política financiera del Banco Central Europeo, al modelo inmobiliario que configura políticamente cada comunidad autónoma.

Y cita como ejemplo:

«📌Cataluña avanza en política de vivienda, acercándose a Europa
📌Madrid quiere ser un hub internacional de la especulación
Ambos modelos se producen a través de mecanismos políticos. Uno beneficia a la población, otro a los especuladores»

«Esto significa que puede pasar como está sucediendo ahora: se multiplica la oferta de vivienda, pero los precios no caen de forma proporcional. Eso pasa porque el modelo inmobiliario permite que así sea. Porque hay políticas dirigidas a mantener los precios aunque haya crisis», explica Javier.

Y finaliza: «Por eso es muy importante que en este contexto consigamos que se aprueben leyes que garantizan el derecho a la vivienda y reducen las posibilidades de especular. Leyes que vinculan los precios a la realidad económica de las familias, como la regulación de los alquileres».