Jessica A. Krug, de 38 años y profesora de la Universidad George Washington se hizo pasar durante décadas como negra cuando en realidad es una mujer blanca judía.

El pasaso 3 de septiembre, la profesora de Historia Latinoamericana y Africana confesó en su blog que no era la afrocaribeña que decía ser. Tras la confesión, fue suspendida de empleo y dimitió de su puesto en dicha universidad.

En su texto, Krug atribuyó su conducta “antiética”, “antinegra” y “colonial” a problemas de salud mental y señaló que, según los profesionales que la están ayudando, la apropiación de falsas identidades es una respuesta a los traumas que marcaron su niñez.

Tras esta noticia, Dani Mateo la analizaba en el programa «El Intermedio» y comenzaba su intervención explicando: «Estamos rodeados de impostores. Gente experta en hacerte creer que son lo que no son como Lance Armstrong que nos hizo creer que ganó 7 tours porque desayunaba fuertecito. O el rey Juan Carlos que nos hizo creer a todos que solo iba de vacaciones a Arabia Saudí porque en Marina d´Or era más difícil pillar tumbona».

«De vez en cuando, todos tenemos la tentación de querer aparentar ser alguien distinto a quienes en realidad somos. Lo que pasa es que algunos ya se pasan, se les va la mano. Un ejemplo es Jessica A. Krug, una profesora de la Universidad de George Washington, que llevaba años haciéndose pasar por negra», continuaba el colaborador.

Mateo explicaba que esta docente de 38 años llevaba décadas diciendo que era afrocaribeña, que había crecido en El Bronx, que sus padres eran drogadictos y que su hermano había sido víctima de la brutalidad policial.

«El pack completo, solo le faltó decir que había sido extra de la serie ‘Cosas de casa'», bromeaba Dani Mateo.

Tras años de mentiras, Jessica A. Krug «ha confesado que ni es negra ni creció en Nueva York, sino que se crió como una niña blanca judía en los suburbios de Kansas City», explicaba Mateo. La Universidad le ha despedido inmediatamente tras esta revelación.

Pero no es el único caso curioso de impostores que Dani Mateo revelaba y ponía como ejemplo a Jesús Jiménez, un joven que se hizo pasar por neurocirujano infantil y consiguió que le contratasen en el hospital de Martorell en plena crisis de coronavirus. Se metió tanto en el papel que hasta firmó un acta de defunción y fue ahí donde el resto de médicos comenzó a sospechar.

Otro ejemplo de impostora es el caso de la influencer china «Bilu», una blogger con cientos de miles de seguidores, que engañaba a sus seguidores simulando ser una adolescente. Durante una retransmisión en streaming un fallo técnico reveló la imagen real de «Bilu», descubriendo en directo que realmente es una mujer de 58 años.

Pero este inesperado fallo técnico tuvo final feliz y tras descubrirse el verdadero aspecto de la influencer, la popularidad de «Bilu» ha ido a más y ha sumado 600.000 seguidores en apenas unas horas.

Según Mateo, la conclusión de todo esto es que «puedes tener éxito y miles de seguidores mostrando tu verdadero aspecto. Mirad a Wyoming que lleva años triunfando sin necesidad de filtros, aunque también es cierto que no hay filtro que pueda arreglar eso».