Recientemente el Alto Tribunal, que tiene a cuatro de sus once magistrados con el mandato caducado, aceptaba el recurso del PP y detenía la votación del Senado de este jueves, imponiendo su mayoría conservadora por 6 votos a 5.

Al respecto, el líder de Vox, Santiago Abascal, exponía que “la decisión del Tribunal Constitucional debería detener, de momento, el asalto de Sánchez”.

“Pero no hay nada ganado, porque sigue con su plan de perpetuarse. Es capaz de desoír al Tribunal”, terminaba.

Joan Baldoví recogía el tuit del ultraderechista y le paraba los pies: “Pero, efectivamente Santiago, no habéis ganado. Seguiremos trabajando por la decencia de las instituciones, la separación de poderes, y el respeto a la voluntad ciudadana”.

Este rifirrafe pone de relieve una crisis institucional importante en lo relativo a la renovación de los órganos constitucionales.

Esta es una crisis, que, obviamente, no la puede resolver el mismo propio Tribunal Constitucional desde su seno caduco.

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