Joaquim Bosch, magistrado y portavoz territorial de Juezas y Jueces para la Democracia, está siendo una de las voces más coherentes en medio de la nueva moda mediática, crear miedo a la ocupación.

Ya lo exponía estos días a través de un tuit en el que señalaba que no había tenido ni una sola ocupación de primera vivienda en 16 años como juez. Sin embargo, ha querido ahondar en el tema y ha creado un detallado hilo en su cuenta personal de Twitter en el que aborda en profundidad el tratamiento en los medios de la ocupación y la realidad de lo que supone. Lo transcribimos integramente:

«El debate sobre las ocupaciones de inmuebles se puede ilustrar bien con esta noticia que se está difundiendo hoy ampliamente en algunas cadenas de televisión y otros medios. Ayuda a entender cómo se genera socialmente el miedo a que entren ocupas en nuestro domicilio.

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Supuestamente unos ocupas entraron en el domicilio de un señor. Y este no pudo recuperar su vivienda durante años. Pero aprovechó que se habían ido de vacaciones a Ibiza para forzar la puerta y recuperar su piso. Y ahora encima le pueden acusar por allanamiento de morada.

Si leemos bien el artículo entenderemos lo que pasó realmente: 1º El piso no era la vivienda habitual del señor. 2º No hubo ocupación. 3º La vivienda la arrendó a una pareja a la que conocía, pero quiso echarles años después por impago del alquiler.

https://www.elmundo.es/cataluna/2020/08/26/5f4649d3fdddff69958bedcc.html

Sin duda, las rentas de arrendamiento deben abonarse. Pero en este caso estamos ante un incumplimiento civil. Nada que ver con el miedo a que desconocidos entren en la vivienda en la que uno reside. Pero ese suele ser el enfoque alarmista de determinadas noticias.

La realidad de los datos es que la gente puede estar tranquila en su domicilio, porque son muy escasos esos casos de ocupación. Además, cuando se trata de 1ª o 2ª residencia hay un delito de allanamiento de morada, por lo que el desalojo de los ocupantes es casi inmediato.

Estos días existe perplejidad en los foros judiciales ante el alarmismo que se está generando. Hay coincidencia sobre la poca importancia numérica de estos allanamientos de morada. Y sobre los instrumentos para un desalojo rápido. Se explica bien aquí:

Qué hacer contra el allanamiento de morada: defenderla

En cambio, sí que llegan a los juzgados bastantes más casos de ocupaciones de viviendas vacías o que no son morada. La gran mayoría de ellas son propiedad de bancos y otras entidades. Pero también las hay de particulares, que reclaman legítimamente recuperar la posesión.

Hay fábulas sobre que los juzgados no hacen nada en estos casos, pero la realidad es que todas las ocupaciones ilegales acaban con el desalojo de los ocupantes. Es cierto que existen demoras por la sobrecarga de trabajo judicial. Para ir más rápido necesitaríamos más medios.

En algunos ámbitos se presenta a los ocupantes como unos caraduras que ocupan viviendas que no necesitan. Lo que yo veo en mi juzgado es muy distinto. Se trata mayoritariamente de personas que se han quedado sin trabajo y sin ingresos, por lo que no tienen dónde vivir.

Sin duda, esa situación de marginalidad social no justifica jurídicamente la ocupación. Por eso los jueces acordamos sistemáticamente el desalojo. Pero no podemos olvidar que esta forma de delincuencia está vinculada a problemas sociales que las instituciones deben resolver.

Debe protegerse el derecho de propiedad. Y eso resulta compatible con que también se proteja con medidas sociales el derecho constitucional a la vivienda. Si solo nos limitamos al desalojo, como sociedad estaríamos limitándonos a perseguir penalmente la pobreza.

En conclusión, las ocupaciones que no son de morada no tienen nada que ver con el allanamiento del domicilio. Sería saludable en estos tiempos convulsos no añadir más ansiedad haciendo creer a la gente sin motivo que, mientras ha salido a comprar, le van a entrar en su casa».