El partido de ultraderecha Vox sigue insistiendo en que el confinamiento tendía que haber sido en febrero, un ejercicio de buen gobierno a posteriori, insistiendo en uno de los principios de Göbbels: «una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad».

Lo llamativo es que este partido, de igual manera que dice que pidió un confinamiento antes que nadie, dice ahora que el Gobierno “ha llevado demasiado lejos este confinamiento” con su “voluntad política” de mantener a los españoles encerrados en casa y cuestionó la legalidad de las multas impuestas a quienes lo incumplen.

Estas palabras salen del líder del partido, Santiago Abascal, quién denunció también el “brutal daño a la economía” que están causando las medidas adoptadas por el Gobierno y expresó su temor a que “el remedio acabe siendo peor que la enfermedad.

El rechazo al confinamiento de un partido de corte autoritario, aunque paradójico, encaja con una tradición de irresponsabilidad social de la derecha española. Para recordárselo, tenemos a el magistrado Joaquim Bosch Grau, que pone un todo de cordura a la situación.

«Quienes dicen que se tenía que haber acordado el confinamiento en febrero, entonces callaban o decían lo contrario. Han exigido una cuarentena muy drástica y ahora gritan que así se anula la libertad. Ya hemos aprendido que la primera víctima de una epidemia es la coherencia», señaló Bosch Grau en su cuenta de Twitter.