El niño era constantemente increpado por un grupo de abusones llamándolo ‘gordo’, ‘foca‘…etc. Lo peor es que aprovecharon el coro de su canción de cumpleaños en el campamento de verano al que asistía, para llamarlo ‘mierda de gordo‘.

El niño se derrumbó al llegar a casa: «Ha llegado a casa, lo primero que ha hecho es echarse a llorar y decir que esta vida es una mierda, que no quería vivir más«, contó su hermano mayor.

Joaquín Prat que no daba crédito a lo que le contaban, esperaba que «Probablemente los padres de los niños estén avergonzados…»

Prat, claramente conmocionado dijo: «Qué duro, había ido a comprar una tarta para celebrar su cumpleaños con los amigos del campamento y deciden cantarle esto que acabamos de escuchar…»

«Ahora que van a empezar los colegios, está muy bien que este vídeo llegue a muchos padres para que tengan una pequeña conversación pedagógica con sus hijos, que les digan eso que tenemos que decirle a nuestros hijos, que estar gordo no es un problema, no es la razón para señalar. Además, a estos niños son a los que más hay que cuidar, querer y ayudar en su integración«, concluyó.

Durante los últimos 30 años, los científicos han llegado a comprender que el acoso escolar (bullying) es una grave amenaza para el desarrollo saludable de los niños y una causa potencial de violencia escolar. Los recientes acontecimientos relacionados con los tiroteos escolares en diferentes países (EE.UU., Canadá, Alemania) han llevado a muchos expertos a profundizar en el fenómeno del acoso escolar y su impacto en los estudiantes.

El bullying se puede definir como actos de agresión deliberados y repetidos cometidos en situaciones de desequilibrio de poder con la intención de causar daño o estrés en la vida diaria de un o una menor. Si bien no existe una definición única de acoso escolar, los investigadores generalmente están de acuerdo en varias características clave.

El bullying es visto como un comportamiento agresivo hecho a propósito y repetido en el tiempo. El bullying está asociado a consecuencias físicas, psicológicas o emocionales negativas para la víctima, que se pueden observar a corto y largo plazo. Siempre existe un desequilibrio de poder real o imaginario entre el agresor y su víctima.

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