El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación del Gobierno de España, José Manuel Albares, ha querido aclarar en el contexto de una reunión bilateral con los vecinos de Portugal que España no se vería afectada por un posible corte del gas procedente de Rusia.

El ministro ha sido tajante: “La enorme capacidad de regasificación de la Península Ibérica hace que no nos veamos afectados por un posible corte del gas ruso”.

Pero ha añadido que España es un país solidario por lo que: “sin embargo lo que sí estamos planteando es como siempre hemos hecho, estar al lado de la solidaridad europea y poner esta gran capacidad a disposición de aquellos que lo necesitan para completar esos pocos kilómetros que quedan para que el gas llegue a todos..”.

El suministro de gas a Europa a través del gasoducto Nord Stream se ha visto reducido a partir del pasado mes de julio. Según Putin, el monopolista de gas ruso Gazprom envió una unidad de bombeo de gas para su reparación, después de lo cual la capacidad de Nord Stream se redujo a 30 millones de metros cúbicos por día.

Esto es 1/5 de su capacidad de diseño. El presidente ruso dijo que las entregas podrían mantenerse a un nivel más alto si Alemania entrega a Rusia una turbina que Canadá retrasó debido a las sanciones.

Al mismo tiempo, en algunos períodos, el gasoducto bombeó más gas que la capacidad de diseño. Después del comienzo de la guerra en Ucrania, Gazprom redujo el volumen de bombeo a través del gasoducto, primero de 167 a 100 millones de metros cúbicos y luego a 67 millones de metros cúbicos.

Después de eso, se detuvo por reparaciones. Putin ofreció compensar los suministros utilizando el gasoducto Nord Stream 2, el proyecto se detuvo antes del lanzamiento debido a la invasión de Ucrania.

La sucursal no está certificada por las autoridades alemanas. Tanto los partidos gobernantes en Alemania como la mayoría de la oposición están en contra de la restauración del proyecto. Las economías del país más grande de la UE como Alemania, y varios otros países de la UE dependen en gran medida del suministro de gas de Rusia.

Los políticos alemanes acusan a Moscú de que el Kremlin está utilizando los suministros como arma para presionar a los países europeos. Los suministros rusos proporcionan hasta alrededor del 40 por ciento del gas de la UE, que es difícil de reemplazar a corto plazo.

La industria alemana advierte que la inminente escasez de combustible conducirá a una recesión. Los países de la Unión están buscando formas de compensar los suministros, tanto comprando gas a otros proveedores como buscando fuentes alternativas de combustible.

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