Una joven indígena canadiense criticó este miércoles con dureza al primer ministro del país, Justin Trudeau, en el Parlamento de Canadá y le dijo que no es un feminista porque permite «la violencia» de empresas mineras canadienses en países como Guatemala y contra los pueblos indígenas.

Martin, una joven mi’kmaq de la costa del Atlántico de Canadá que ha trabajado con comunidades maya en Guatemala, cuestionó la sinceridad de Trudeau cuando habla de reconciliación con los indígenas y se define como feminista.

La protesta se produjo cuando Martin y otras 337 jóvenes del grupo Daughters of the Vote, una organización que fomenta la participación de jóvenes mujeres en el mundo político del país, ocuparon hoy los 338 escaños de la Cámara Baja del Parlamento para escuchar a Trudeau y al líder del principal grupo de la oposición, Andrew Scheer, del Partido Conservador.

Cuando Scheer apareció en la Cámara Baja y se dirigió a las jóvenes activistas, decenas se levantaron de los escaños que ocupaban y dieron la espalda al líder conservador o abandonaron el hemiciclo.

Algo similar se produjo cuando le tocó el turno a Trudeau, quien al inicio de su discurso a las integrantes de Daughters of the Vote se refirió a la expulsión este martes del Partido Liberal de dos diputadas rebeldes, las exministras Jody Wilson-Raybould y Jane Philpott.

La expulsión se produjo después de semanas de un creciente escándalo que se inició cuando Wilson-Raybould denunció presiones por parte de Trudeau y sus asesores para favorecer a la mayor empresa constructora del país, SNC-Lavalin.

Trudeau reconoció a las jóvenes activistas que la decisión no fue fácil pero que «es parte de lo que es el mundo de la política» y que a veces es necesario tomar difíciles decisiones que no satisfacen a todo el mundo.

Trudeau también destacó que hay otras muchas mujeres en su gabinete y en el grupo parlamentario liberal y que él respeta «múltiples voces» pero añadió que «la diversidad sólo funciona cuando existe confianza».

Pero cuando las jóvenes activistas tuvieron oportunidad de realizar preguntas, varias aprovecharon para criticar las políticas y al feminismo de Trudeau.

Martin recordó a Trudeau que su Gobierno no ha cumplido la promesa de apoyar en su totalidad la declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas.

Dirigiéndose directamente a Trudeau, Martin le dijo estar allí «para condenar el comportamiento del Gobierno canadiense que sigue oprimiendo» al pueblo mi’kmaq y a sus «abuelas que viven de acuerdo a las tradiciones».

«He visto con mis propios ojos la destrucción y la violencia que las compañías mineras canadienses han infligido en nuestros hermanos y hermanas en lugares como Guatemala, especialmente Goldcorp y la mina Marlin en San Miguel», continuó Martin.

«He hablado con nuestras abuelas indígenas de allí. Y este caso todavía tiene que ser tratado por la falta de urgencia que su Gobierno muestra hacia esta gente. Así que cuando le oigo decir que es un feminista para mi no puede ser un feminista si está desgarrando la tierra», le reprochó entre aplausos.

«No puedes ser un feminista si permite a las empresas violar la tierra porque como indígenas, esa es nuestra madre. No es un mito, no es una leyenda, no es una creencia, es un hecho, es nuestra verdad. Es nuestra madre», concluyó la joven.

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