En 1994, Manuel Prado y Colón de Carvajal se retira como gestor y socio de la fortuna del rey, ante este escándalo y las investigaciones judiciales iniciadas por embolsarse 100 millones de dólares de KIO para repartirse con Juan Carlos I, y será Alberto Alcocer quien le reemplace, ayudado y asesorado por su primo y socio, Alberto Cortina.

Alcocer será quien presente al rey al bróker suizo Arturo Fasana, quien al año siguiente abrirá la cuenta Soleado en la entidad Credit Suisse de Ginebra, una cuenta que servirá para canalizar el dinero evadido al fisco español y como trampolín para reenviarlo desde Suiza a los paraísos fiscales en los que atesoran sus fortunas los multimillonarios.

Pero Los Albertos no sólo gestionan los fondos previamente obtenidos por Juan Carlos I, sino que también idean nuevas formas de incrementar su fortuna. Cuando cuanto José María Aznar gana las elecciones de 1996 y comienza un nuevo proceso de privatización acelerada y salida a Bolsa de las grandes compañías del Estado, en el proceso de constitución de esas cotizadas se ceden a la Corona paquetes de acciones en una discreta operación diseñada y ejecutada, entre otros, por el abogado Manuel Delgado Solís, según informa Público en exclusiva.

El Gobierno de Aznar da el visto bueno a esa maniobra en vista de la voracidad del rey por acrecentar su fortuna y para evitar nuevos escándalos económicos y judiciales que tapar, como el de KIO, en un momento de euforia tras el ingreso en la UE y la llegada del PP al poder.

A pesar de que todo se hace bajo el máximo secreto, Juan Carlos I se va de la lengua y al final son bastantes los millonarios de su círculo íntimo que lo saben, como Francisco Javier Sitges, quien fue presidente del astillero de yates de lujo Mefasa, o un ilustre abogado de la máxima confianza de Los Albertos, secretario del Consejo del Banco Zaragozano del que eran propietarios.

Juan Carlos I se llevó 52 millones de comisión por la venta del Banco Zaragozano a Barclays Bank
Juan Carlos I se llevó 52 millones de comisión por la venta del Banco Zaragozano a Barclays Bank
Una de las fuentes consultadas por Público y que conoció a todos los protagonistas explicó que: «Argumentando que el Estado tenía que hacer al rey partícipe de esa etapa privatizadora, consiguieron que Rodrigo Rato accediera a hacerles apoderados de un buen paquete de acciones no sólo de ENCE, donde ya habían entrado invirtiendo y sumaron a las suyas la gestión de las participaciones del rey, sino también de Telefónica, por su nuevo y entregado amigo César Alierta; de Abengoa, montada en el franquismo por los Benjumea, condes y marqueses; y de Endesa, con otro incondicional, Manuel Pizarro. Por eso, Juan Carlos pudo después meter a sus protegidos vía puerta giratoria en los consejos de esas compañías: en Telefónica, a Iñaki Urdangarin y al jefe de la Casa Real Fernando Almansa; en Abengoa al otro jefe de la Casa Real, Alberto Aza, y a Josep Borrell; en Repsol, donde habían puesto al frente a Alfonso Cortina, al director del CNI Jorge Dezcallar, antes de sus codiciadas embajadas en Washington y el Vaticano». «Incluso muchos banqueros aportaron acciones de las grandes entidades financieras, para tener así influencia sobre la Corona», continua indicando la fuente.
En 2020, Correa confiesa ante la Audiencia Nacional que a Blanco Balín se lo presenta el yerno del expresidente José María Aznar, Alejandro Agag, y que Blanco le acompaña a Ginebra para introducirle en la sociedad Rhône Gestion de Fasana. Allí le abren una cuenta en Credit Suisse por la que circularán sus fondos, que ya oculta en cuentas en Suiza y Mónaco, y le explican que «es por donde están pasando las transacciones de las grandes fortunas del país, incluida la del rey de España», según declara ante el tribunal, antes de que se le advierta de que no hable más del jefe del Estado.
En 2008, Fasana es llevado hasta el helipuerto de la Zarzuela para evitar ser registrado en el control de entradas del palacio del rey. a la salida, como ya no tiene que pasar ningún registro, el chófer de Corea le espera para llevarlo hasta Madrid para más visitas de trabajo.

52 millones de euros por conseguir la compra del Banco Zaragozano por Barclays Bank

Aparte de todo el dinero acumulado por Juan Carlos I de lo que obtiene en comisiones por la venta de armas a países árabes en la primera etapa con Manuel Prado (1978-1990), y de lo que consigue directamente de las monarquías saudí y kuwaití o del sultán de Bahrein, su labor de intermediario regio le permite en 2003 embolsarse 52 millones de euros por conseguir la compra del Banco Zaragozano, propiedad de Los Albertos, por parte del británico Barclays Bank.

«Alcocer y Cortina piden un precio desmesurado por sus acciones y los asesores de Barclays, chapados a la antigua, revisan con lupa la situación interna del Zaragozano hasta que descubren que Los Albertos y otros consejeros del banco se han autoconcedido contratos blindados a largo plazo por valor de varias decenas de millones y con fecha predatada a la compra. Entre esos afortunados estaba también Blanco Balín, así que los británicos se echan atrás y Los Albertos piden ayuda no sólo a Jaime Caruana, gobernador del Banco de España, sino también al rey», explica la fuente consultada por Público.

Barclays acepta no sólo el exagerado precio pedido por el Zaragozano (1.140 millones de euros), sino incluso subirlo un poco. Doce años después Barclays tuvo que venderle el banco a La Caixa por 820 millones, 320 menos de lo que había pagado entonces. Esta fue una de las peores operaciones de la historia de la entidad británica pero no para sus protagonistas españoles: Alberto Cortina percibió 230,44 millones de euros por el 20,16% del Zaragozano que poseía tanto directa como indirectamente, mientras que Alcocer cobró 226,34 millones por su 19,8%.

Juan Carlos I necesita derivar los 52 millones de euros a algún lugar seguro y Fasana tiene la solución: crear la fundación Zagatka en el paraíso fiscal de Liechtenstein, entre Suiza y Austria. Para ello se busca un hombre de paja, el primo lejano del rey Álvaro d’Orleans-Borbón, a quien se le atribuirá, tras desatarse el escándalo, la propiedad de una veintena de sociedades-pantalla en Panamá, algo que no cuadra con sus modestas actividades comerciales. Álvaro d’Orleans-Borbón heredó una fortuna escasa y sólo tenía dos empresas agroalimentarias, unos terrenos y algunas propiedades inmobiliarias en Andalucía.

En cambio, la gran filtración internacional conocida como Panama Papers revelará, en abril de 2016, que Fasana está vinculado con 107 sociedades instrumentales registradas en Panamá. Una de ellas, Northcroft Trading, comparte acciones con la mercantil Percacer SA, de la que es administrador único desde el año 2000 Alberto Cortina Alcocer y en la que Blanco Balín fue primero administrador y luego apoderado. Además, en el listado de accionistas de Percacer SA figura el propio Banco Zaragozano.

En 2019, Northcroft Trading se disuelve y en ese momento figura como presidente Yannick Fasana, hijo Arturo Fasana, que se incorporó en 2007 a la plantilla de Rhône Gestion.

La Fundación Zagatka nace el 1 de octubre de 2003 en Liechtenstein con la única función de albergar la comisión del rey de España por mediar ante la Casa de Windsor y a través del banco Coutts and Co. para conseguir que Barclays aceptase las condiciones que le imponían Los Albertos para vender sus acciones del Zaragozano. Es por ello que el reglamento de la fundación nombra como beneficiarios a los tres hijos de Juan Carlos I.

Zagatka, cuya cuenta bancaria está en Credit Suisse y es administrada por Rhône Gestion, quedará oculta hasta la exclusiva del The Sunday Telegraph, en febrero de 2020, cuando salen a la luz los documentos que demuestran que el origen de los «valores patrimoniales» de la fundación de Álvaro d’Orleans-Borbón no estaba en legado alguno, sino en la «comisión percibida en el contexto de la conexión de las partes interesadas en la venta del Banco Zaragozano a Barclays Bank en Londres«.

Los 52,2 millones de euros o el 11,4% de los 457 millones de euros que sumaron Los Albertos por la venta de sus acciones no fueron registrados ante la CNMV, como debería haberse hecho con la absorción por Barclays de una compañía cotizada en Bolsa como el Zaragozano.

Y el escándalo asciende cuando The Telegraph revela el 14 de marzo de 2020, que el propio Felipe VI es el último beneficiario de la fundación Lucum, constituida por Fasana en Panamá pero con cuenta en el banco Mirabaud en Ginebra, una fundación creada como tapadera de un «regalo» de 100 millones de dólares supuestamente enviados por el rey de Arabia Saudí a Juan Carlos I en 2008.

Fuente: Público

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