Juan Carlos Monedero, cofundador de Podemos y recientemente nombrado director del Instituto 25 de Mayo, ha rechazado tomar decisiones que desvíen el foco de lo realmente importante en las presuntas actividades irregulares del rey emérito como expatriarle y ha pedido un gran debate social sobre la monarquía.

Monedero considera que «no basta con que Felipe VI decida distanciarse de su padre Juan Calos I porque es Rey porque es hijo».

El cofundador del partido morado considera que «los Borbones son reyes porque son una familia que funciona como un interés compartido. No tiene mucho sentido que Felipe VI se quiera desentender de lo que le permite ser Rey», según ha afirmado en declaraciones a los medios antes de participar en los Cursos de Verano que organiza la Universidad Complutense en El Escorial y, en concreto, que ha preparado Podemos sobre «La Agenda 2030: el gran reto mundial de la década».

Asimismo Monedero señala que las presuntas irregularidades que se están conociendo sobre el Rey Juan Carlos I obligan a ser prudentes, para no zanjar el asunto con “salidas fáciles”, sino a través de una “reflexión” sobre hecho de que “durante 40 años haya habido un jefe del Estado que fue elegido sucesor de Franco”, sin que los españoles se hayan pronunciado sobre la forma de Estado, y que “ha tenido una absoluta impunidad”.

“De los barrios de la Transición vienen los lodos de la democracia. El Rey siempre aparecía como el tapón que impedía el desagüe de todo lo que no funcionaba en nuestro país. Y tanto desde la política, la universidad o los medios ha habido un absoluto silencio. Se tiene que abrir un gran debate”, ha solicitado.

Además ha defendido que no basta “con que Felipe VI decida distanciarse, porque es Rey porque es hijo”. “No puede ser que en la herencia, decida: esto me lo quedo y esto no. Eso es un paquete”, ha indicado, según Europa Press.

También ha advertido de que no hay que adoptar “medidas unilaterales que permitan que algunos utilicen esas medidas para intentar salvar” lo que, en su opinión, “es insalvable”, ni tampoco “tomar decisiones que generen confrontación”, sino apostar por ese “gran debate social”.