El Juzgado de Instrucción 29 de Barcelona investiga al médico personal del rey emérito, Manuel Sánchez Sánchez, a la mujer del mismo, y al amigo íntimo de Juan Carlos I, Allen Sanginés-Krause, por un presunto delito contra Hacienda por un importe de 600.000 euros.

Según ha adelantado El Periódico, la investigación se origina con la querella que presenta la Fiscalía contra ellos y contra la mujer del doctor por simular supuestamente la ampliación de capital de la sociedad que gestiona el médico Manuel Sánchez Sánchez, para ocultar el cobro de 1,3 millones de euros de procedencia desconocida, según consta en la denuncia de la Fiscalía de Barcelona, a la que ha tenido acceso El Confidencial.

El médico presuntamente ocultó el cobro de 1,3  millones de euros y, posteriormente, trató de legalizar esos fondos simulando hasta cuatro ampliaciones de capital de su clínica

La Fiscalía considera que las rentas de las declaraciones de IRPF entre 2016 y 2018 presentadas por el médico fueron solo una mínima parte de las que realmente percibió y que Sánchez ocultó el cobro de 1,3 millones de euros por servicios médicos a «su clientela con elevada capacidad económica». Posteriormente, trató de legalizar esos fondos simulando hasta cuatro ampliaciones de capital de su clínica.

Un juez investiga al médico del rey emérito y a su amigo íntimo Allen Sanginés-Krause por un presunto fraude a Hacienda
Un juez investiga al médico del rey emérito y a su amigo íntimo Allen Sanginés-Krause por un presunto fraude a Hacienda

La colaboración del empresario mexicano, amigo íntimo del emérito

La Fiscalía opina que estas operaciones «no fueron tales, sino que se simularon» y que para su «ejecución fue imprescindible la colaboración» del empresario mexicano y la mujer del doctor.

A pesar de que la querella no se dirige contra Juan Carlos I, el Juzgado de Instrucción número 29 de Barcelona advierte de que puede acabar afectando «a todas aquellas personas cuya identidad se revele en el curso de la instrucción de la causa como posibles partícipes en los hechos delictivos».

Cuando el facultativo trabajaba en la Clínica Planas de Barcelona como jefe del departamento de dietética y nutrición y Juan Carlos I acudía de manera habitual a recibir tratamientos. Posteriormente el doctor abrió su propia clínica y alguno de los tratamientos recibidos por el monarca fueron pagados por su íntimo amigo, el magnate mexicano Allen Sanginés-Krause.

Una vez Manuel Sánchez Sánchez se independizó se convirtió oficialmente en el médico de cabecera del monarca. De hecho, desde que Juan Carlos I se instaló en Abu Dabi, lo ha visitado en numerosas ocasiones para controlar su salud.

El Ministerio Público sospecha de los motivos por los que el banquero mexicano colaboró en el intento de regularización de las rentas no declaradas del médico del Rey. «Sanlua Inversiones SL es propiedad del querellado Allen Sanginés-Krause, magnate mexicano con pasaporte británico a cuyo nombre la clínica expidió facturas correspondientes a servicios prestados por el querellado Manuel Sánchez al rey emérito, cliente suyo desde hace muchos años», expone la Fiscalía.

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