La economía burguesa, como tantos autores han llamado al mero análisis de las tendencias económicas existentes, está, sin duda, limitada a la hora de llevar a cabo un estudio social, pero también económico, puesto que tenderá a obviar los síntomas de colapso o crisis del capitalismo latente. Por ello, un análisis menos sesgado es siempre necesario puesto que, como escribió Marx en el ‘Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política’, “el modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social, político y espiritual en general. No es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”.

De una forma muy divulgativa el libro Hoy es mañana. Diez relatos para repensar el futuro, también ha tratado de ahondar en las cuestiones y retos socioeconómicos del siglo XXI. El autor del texto en cuestión, con quien hemos hablado, se llama Julen Bollain, economista especializado en Renta Básica e investigador.

Me contactó Pablo MM, directamente por Twitter, y así me comentó que estaban fraguando el libro para reflexionar sobre cómo iba a ser el futuro de la era postpandemica. Personalmente me pareció muy interesante la idea de escribir sobre pensamientos contrahegemónicos para que los adolescentes pudiesen pensar un poquito. Entonces me propuse acercar un poco a esta gente el ámbito económico. De este modo, me parecía interesante dejar ahí mi impronta también, junto a los demás compañeros y compañeras. Pues más que nada para eso, para que los chavales y chavalas de hoy en día sepan de dónde venimos, de dónde partimos, que esta crisis económica que viene a raíz de esta pandemia… Pues saber, por ejemplo, que la pandemia ha sido un catalizador, pero que es algo que ya estaba a la vuelta de la esquina, que sabíamos que iba a venir, porque los ciclos del capitalismo funcionan así. Entonces me parecía interesante también explicar eso, de dónde venimos, dónde estamos ahora mismo y cuál creo que puede ser que un futuro desde el punto de vista socioeconómico, aunque si bien es cierto que la economía es difícil de predecir.

  • ¿Saldremos mejor de esta pandemia?

Yo no sé si saldremos mejor de la pandemia. Yo creo que tenemos ‘que’, aunque vamos tarde. Aun así creo que existió una posibilidad para salir mejor de esta pandemia, que pasaba por poner a las personas en el centro de toda política pública, pero ahora esta pandemia y la crisis económica que ha derivado de ella la afrontamos peor, o en unas condiciones peores, que las que teníamos en el año 2008.

Desde el año 2008 y las políticas que se tomaron después, han hecho que aumentaran mucho los niveles y tasas de pobreza, que cayesen los niveles de ahorro, etc. Entonces el punto de partida no es el mismo.

¿Qué pasa ahora? Si bien es cierto que desde del Gobierno se han realizado unas acciones para parchear o paliar los efectos de esta, no creo que sean lo suficientemente ambiciosos como para salir mejor, de momento.

Es cierto que muchas veces cuando nos ponemos a ver y cuantos retos tenemos que afrontar en el siglo XXI, porque que son muy diversos, a veces nos echamos las manos a la cabeza por todo lo que está ocurriendo, y lo pintamos un poco negro, como como una catástrofe y sin embargo, estos retos que afrontar, creo que son una oportunidad para salir más fortalecidos y cohesionados como sociedad. Pero no podemos dejar pasar estos retos que tenemos que afrontar. Tenemos que coger el toro por los cuernos para que eso ocurra y creo que es algo que lamentablemente todavía no se está organizado. Así que yo, de momento, no soy muy muy optimista en que salgamos mejor de esta.

Julen Bollain y la crisis de 2008

  • Ya ahondando en el texto del libro ‘Hoy es mañana’, donde se expone, entre otras cosas, que la crisis que estalló en 2008 vino dada por un estallido en el sector financiero, no obstante, varios economistas sostienen una idea que podría resumirse en este fragmento de G. Carchedi: «El punto básico es que las crisis financieras son causadas por la reducción de la base productiva de la economía. De este modo se llega a un punto en el que tiene que haber una deflación repentina y masiva en los sectores financieros y especulativos. A pesar de que la crisis parezca que se ha generado en estos sectores, la causa última reside en la esfera productiva y la tasa de ganancia consiguiente en este ámbito». Siguiendo la cuerda de esto, el economista Michael Roberts ha expuesto en numerosas ocasiones que «la rentabilidad de los sectores productivos de las grandes economías era históricamente baja en 2007 debido a los años previos» y que esto fue lo que promovió la crisis. ¿Qué opina al respecto?

No voy a ser yo quien diga que Michael Roberts no tiene razón, porque es un economista muy prestigioso, pero yo creo que si miramos un poco más atrás, más allá de 2007, creo que es obvio que a escala internacional la crisis económica o financiera de 2008 ha sido a consecuencia, precisamente, de la liberación que se lleva produciendo desde la ruptura del mecanismo del cambio de Decreto Nixon, esto es la ruptura del acuerdo de Bretton Woods, por parte de Estados Unidos, cuando Nixon decidió, en el 71, la no conversión del dólar en oro. Esto hace que des de finales del siglo XX, debido a los bajos tipos de interés, que había los bancos, comenzaran a conceder hipotecas, sin control e incluso sin valorar el riesgo de los tomadores. Hipotecas cuyo valor superaba, con creces, el de los bienes que eran hipotecados. Esto a nivel internacional.

¿Qué pasa en España? Con la llegada de Aznar, que estuvo desde 1996 hasta el 2004, se inicia un proceso de cambios que lo que hace es contribuir a orientar las inversiones hacia una economía muy especulativa. Esto acabaría generando un endeudamiento, que también favoreció, entre otras cosas a la corrupción. Entonces, esta política especulativa y liberal de Aznar y Rato, creo que también es un factor muy importante para explicar la crisis de 2008 en España. Esta política hay que recordar, que luego fue ampliada por el Partido Socialista durante los dos gobiernos de Zapatero.

¿Qué pasó entonces? Yo creo que endeudarse con el exterior es necesario para para crecer y consolidar la economía, pero siempre que los recursos se empleen inversiones productivas. Es decir, inversiones cuya rentabilidad permita hacer frente a los compromisos contraídos. Sin embargo, si estos recursos, que en el caso español fue de un 60% de la inversión total, se invierten en construcción de vivienda, sin demanda por aquel entonces, y en obras Públicas enormes e innecesarias, lo que se acaba generando en una burbuja inmobiliaria, que inevitablemente tiene que desembocar en una crisis.

Yo creo que eso fue lo que ocurrió en España en el año 2008, pero, además, luego auspiciados por la Unión Europea, se llevaron a cabo las políticas de contención del gasto o recortes. Recortes en el Estado del bienestar, sanidad, educación, pensiones, etc. Sin embargo, se destinaban enormes cantidades de dinero para salvar a los bancos. ¿Por qué? Pues porque tras el pinchazo de la burbuja esos bancos tenían poco dinero y muchas casas.

¿Las consecuencias de todo esto?  Aumento de la tasa de desempleo, que llegó hasta casi 26% en el año 2013 aumento en las tasas de pobreza y una reforma laboral que se llevó a cabo en 2012, que tuvo como resultado liberalizar el mercado laboral, abaratar los despidos, que por lo tanto inestabilizó y precarizó el mercado laboral, cosa que aún hoy en día estamos sufriendo. Yo creo que esta opción política de afrontar la crisis mediante recortes también tuvo como consecuencia un aumento de la desigualdad de renta y de riqueza entre ricos y pobres. Se polarizó aún más la sociedad.

Entonces creo que el problema principal es que el Estado español no logró consolidar un modelo sostenible de desarrollo debido, en parte, a que entre 1996 y 2007 las inversiones en su gran mayoría fueron de carácter especulativo y la mayoría financiada a crédito.

  • ¿De no ser esta, la de sectores productivos, la base de las crisis podría argumentarse que con un reajuste de la gestión podrían eludirse o minimizarse las crisis dentro del capitalismo?

Pero esto también está en el centro del capitalismo y fue una crisis dentro de los ciclos económicos del mismo capitalismo, puro y duro. Se desreguló el mercado financiero, que está en el centro, así que considero que es imposible desvincular el capitalismo y la crisis financiera de 2008. Están íntimamente ligados, si bien es cierto que los gobiernos permitieron dar pie a un capitalismo más salvaje.

  • Sí, por ejemplo, yo me refiero a esto, a que pueda escudarse todo en una mala gestión política y esta serie de argumentos que utilizan… No sé… Por ejemplo, Juan Ramón López Rallo, quienes aluden a la culpabilidad gubernamental de las crisis, etc. Entonces quizá esto pueda dar pie a que con un cambio de gestión distinto pueda salvarse el capitalismo.

No estoy de acuerdo con eso. Esta crisis tuvo un origen en medidas capitalistas que tomaron los gobiernos. Es decir, justamente medidas de liberalizar el mercado y eso es lo que hizo que en gran parte sustentó el mercado. Esta liberalización del mercado, que se dio por ejemplo en el sector bancario, es lo que gestó esta crisis. Por lo tanto, creo que es imposible desvincular este modelo capitalista salvaje que se impuso, en algunos países ya en los 80, pero que en España llegó a su máximo apogeo a raíz del 96, con Aznar en el gobierno.

Una nueva economía

  • En la búsqueda de esta nueva economía, en el texto del libro se sostiene que esta debe ser verde y redistributiva, puesto que mayoritariamente el capitalismo ha obviado esta cuestión, como muchas otras, que por otro lado podríamos decir que le es intrínseco debido a su voracidad, pero ¿qué tipo de economía es la que se propone? A través de sus estudios, ¿qué gestión podría asemejarse a una economía verde y redistributiva?

Para entenderlo, yo creo, que esta economía se debe vertebrar alrededor de cuatro grandes objetivos. El primero es del uso eficiente de los recursos, la disminución de las emisiones de carbono y la responsabilidad social. Es decir, más o menos, descarbonizar la economía.

El segundo punto sería el incremento de los recursos públicos destinados a luchar contra las emisiones de carbonos, así como la creación de empleos verdes, que me parece que es muy necesario en un futuro donde además se está dando una destrucción de empleo neta. Es decir, la creación de empleos de calidad y amigables, por así decirlo con el planeta.

En tercer lugar, está la firme apuesta por salida hacia la eficiencia energética y la biodiversidad.

Y en cuarto lugar la mejora del Bienestar Social y la lucha por la equidad social. Entonces aquí en el cuarto lugar es donde creo que encaja perfectamente la redistribución y la Renta Básica, porque sabemos que las realidades políticas que se llevan a cabo en la actualidad están establecidas a un aumento de la riqueza, simplemente, en términos monetarios. Esto nos muestra que tiene muchas consecuencias negativas a nivel ecológico. Esto significa, por ejemplo, lo que es muy evidente a primera línea de mar, que es la destrucción de los ecosistemas. De este modo, considero que debemos apostar por ralentizar la economía, por volvernos menos dependientes y por detener esa producción creciente continua de cosas que realmente no necesitamos.

Otro pilar de la economía actual es el de transformar a las personas en los engranajes necesarios para que el mercado laboral fluya y para que la economía pueda crecer a sus anchas. Es decir, actualmente una vida digna sólo pueden llevarla aquellas personas que contribuyen al crecimiento del Producto Interior Bruto. Incluso en las rentas mínimas, cosas como el Ingreso Mínimo Vital, están condicionadas a procesos de intervención laboral o lo que es lo mismo a la creación de capital humano. Así pues, todas las demás cosas que las personas pueden encontrar significativas para sí mismas, quedan totalmente invisibilizadas en nuestro sistema económico actual.

Aquí es donde debemos recordar que el decrecimiento también aboga por la economía al servicio de las personas y por situar el cuidado de las personas en el centro de las políticas públicas. Esto es más democrático y más justo, pero también mejora la calidad de vida de todas las personas al darnos más tiempo para que se puedan disponer de él cómo realmente quiera. Por lo tanto, al disminuir la presión y obsesión que tenemos con el trabajo remunerado. Aquí es donde yo sitúo, por ejemplo, la Renta Básica como una herramienta indispensable para conseguir esto de poner a las personas en el centro de todas las políticas públicas y para conseguir una redistribución justa de la riqueza.

  • Hablando de Renta Básica, ¿qué es y en qué se diferencia del Ingreso Mínimo Vital? Escucho hablar a diario de Ingreso Mínimo Vital, pero ¿podría ser este la última medida con la que intente salvarse el capitalismo? Puesto que parece que, por un lado, permitiría esa reducción salarial por parte de la empresa y así poner «paliativos» a la tasa de descenso de la ganancia que se produjera, facilita la reproducción de la fuerza de trabajo sin coste para el empresario, es decir, podría transferir de forma permanente los costes salariales de las empresas al Estado, promoviendo así tener asegurado el aumento de la obtención de la tasa de plusvalía

En primer lugar, el Ingreso Mínimo Vital es un programa que no se si permitirá salvar al capitalismo o no, pero lo que si se es que el Ingreso Mínimo Vital está siendo insuficiente para salvar a muchísimas personas que llevan más de seis, siete u ocho meses sin ningún tipo de ingreso. Cuando se creó el Ingreso Mínimo Vital pretendía cubrir a 850.000 familias, pero de las 837.000 solicitudes que se han presentado solo se han aprobado y pagado el 1% de las mismas. Por lo tanto, creo que debemos tener mucho cuidado porque no está funcionando.

Ahora ya si, yendo a la diferencia.. El Ingreso Mínimo Vital es un programa de rentas mínimas, que lo que pretende es proporcionar unos recursos temporales, que permita suplir una carencia de ingresos, presumiblemente transitoria. Además, esta acompañado de un proceso de intervención laboral, como decía antes.

El Ingreso Mínimo Vital no es algo que de repente se le ocurre a este gobierno, sino que las rentas mínimas llevan ya desde el año 88, que empezaron en Francia, los 90 en Euskadi. Tienen un largo recorrido.

En España, con el Ingreso Mínimo Vital lo que se hace es superar un déficit que había respecto a la Unión Europea, estableciendo una renta mínima estatal no contributiva. Sin embargo, en España, existen o existían, 17 rentas mínimas, una por cada Comunidad Autónoma. La inclusión social en España está muy descentralizada. No es algo nuevo y ahora mismo conviven las rentas mínimas autonómicas con el Ingreso Mínimo Vital estatal.

Sin embargo, la renta básica es un ingreso pagado por el estado a cada persona como derecho de ciudadanía. Entonces es independiente de sus condiciones personales, es incondicional. Por lo tanto, mientras el Ingreso Mínimo Vital se dirige familias con unas rentas bajas, la Renta Básica se da de forma incondicional. Existe una diferencia básica de concepción de las rentas mínimas y la renta básica, que se expresa en términos de libertad.

¿Qué quiere decir esto? Que los ingresos mínimos ayudan a quien ha fracasado, entre comillas, y son una ayuda para quienes se encuentran en una situación de necesidad. Esta ayuda, como decía, se ofrece a cambio de las contraprestaciones de las prestaciones percibidas. Es decir, mediante un proceso de inclusión laboral, etc. Esto conduce irremediablemente a la pérdida de libertad de las personas.

Sin embargo, la Renta Básica, al ser una asignación monetaria que recibiría toda la población, como derecho de ciudadanía, supone analizar la existencia material de la ciudadanía desde el inicio. Esto consigue que la lógica condicional de las medidas que actúan a posteriori no obliga a muchas personas a comportarse, entre comillas, como sumisas y teniendo que desnudarse ante la administración para pedir el subsidio.

De este modo, la Renta Básica garantiza la existencia material de toda la población de entrada y esto otorga una libertad más amplia para la inmensa mayoría ayuda de la ciudadanía, a diferencia de las rentas mínimas.

Entonces la incondicionalidad de la Renta Básica, a diferencia de la focalización de las rentas mínimas, lo que permite es llegar a todas las personas vulnerables, además del resto de la ciudadanía.

Ahora mismo en Europa, entre el 20 y el 60% de las personas pobres, no acceden a los sistemas de rentas mínimas. Ahí hay un agujero muy grande que la renta mínima no cubre. También esto permitiría eliminar el problema de la estigmatización, tan característico de los modelos actuales de rentas mínimas. Esto permitiría lógicamente servir como un seguro colectivo que tenemos ante la inestabilidad política.

Actualmente, en un mundo donde los cuidados exigen la centralidad que merecen, como se ha demostrado en la pandemia, porque sin ellos no podemos tirar adelante, ha hecho que muchos países experimenten con proyectos piloto de Rentas Básicas, por ejemplo, Estados Unidos, Finlandia, Alemania, Escocia, Holanda incluso España en la ciudad de Barcelona y los resultados que se han obtenido han sido muy satisfactorios: una clara mejora económica, mejora del bienestar de la confianza de las personas y una mejora también de la oferta laboral, ya que la gente no ha dejado de trabajar en puestos remunerados.

Como conclusión, tenemos un tren en el siglo XXI y no podemos perderlo, para ello debemos abordar la modernización de la economía y de nuestro sistema de protección social. Así que hay que sentar ya las bases de ella y apostar por una sociedad donde la economía esté al servicio de las personas y que traduzca los retos que tenemos.

Robotización y digitalización de la economía

  • En cuanto a la modernización, un punto clave que se expone es la digitalización y robotización de la economía, “puesto que aquellos países que no lleven a cabo esta modernización quedarán en una posición desigual en el marco global”, ¿cómo podría salvarse dentro de este marco, desde esta nueva economía, la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, que también ha sido reiteradamente demostrada?

Al final, en este sentido, la robotización y la digitalización lo que hacen es presentar la cruz y la cara de la misma moneda. Destruyen empleos, pero a la vez aumenta la productividad. Es decir, una máquina trabajo 24 horas, una máquina trabaja sin hacer huelgas, sin ir al baño, por lo tanto, la productividad también aumenta. Entonces en un futuro el problema del desempleo lo que va a pasar es que ya no estará tan ligado a la producción como hasta ahora. Esto también hará, a su vez, que el problema del desempleo también esté ligado a la distribución, porque la productividad va a aumentar, pero los empleos se van a destruir. Esta destrucción de empleo implica que deberán buscarse soluciones a un problema que es presente, pero que aún podemos anticipar.

Hoy día casi nadie niega que la robotización y la digitalización suponen un reto importantísimo en nuestra sociedad, pero no sólo en tema empleo, sino en materia de educación, en el tema de la financiación, etc. Por esto se está debatiendo sobre una regulación ética y sobre la posibilidad de grabar incluso a los robots.

Creo que debemos mirar de frente a esa falta de empleo y estudiar potencialidades de diferentes fórmulas de redistribución del empleo que sea justa entre todos y todas. Y que, al final, el empleo no sea como la riqueza, algo que se concentra en unas pocas manos. Que, por cierto, en este caso serían manos supercualificadas que han podido estudiar más años y quien ha podido hacerlo son quienes han tenido un colchón y apoyo en su casa. Quien deja los estudios a los 16 años es porque debe ingresar dinero en casa. Aquí es donde, actualmente, junto a la herencia, se sustenta la desigual distribución de la riqueza.

Para que el empleo, como la riqueza, no se concentre en pocas manos, tenemos que repartirlo. Las cuestiones son muy diversas, desde cuestiones de justicia, de equidad o en el acceso a un derecho humano fundamental, la lucha contra la pobreza. Eso sin duda, el empleo, creo que debe ir ligado con la Renta Básica Incondicional.

  • Una duda que me surge es que por un lado “la economía verde debe reducir la producción”, pero por otro esta economía que debe estar robotizada y digitalizada “aumentará la producción”, ¿no es contradictorio? ¿Sería necesario otro tipo de gestión política para llevar a cabo estos retos?

Claro, pero al final en la economía, se debería al menos, producir lo que  los consumidores y consumidoras vamos a consumir. Entonces, una parte necesaria que tiene el reconocimiento la Renta Básica es también que tiene un efecto muy importante especialmente a volvernos menos dependientes. Y nos volvemos menos dependientes de un trabajo remunerado y nos volvemos, entre comillas, menos dependientes de las cosas que realmente no necesitamos.

Aquí es muy importante entender las diferencias evidentes en la actualidad entre trabajo y empleo, porque en nuestra sociedad, muchas veces, confundimos ambos términos. Sin embargo, yo creo que para esta época, para reducir esta dependencia que tenemos del trabajo remunerado, es muy importante entender que todo empleo es trabajo pero que el trabajo es mucho más amplio que el empleo y la renta básica lo que permitiría en este sentido sería el valorar y visibilizar todo este trabajo que no es empleo, que no es remunerado.

Entonces, al final creo que, que el crecimiento de la productividad puede ser mayor con la robotización y la digitalización no tiene por qué ser sinónimo de tener que producir más. Al final puedes producir más, lógicamente, pero tu no vas a producir si la ciudadanía no va a querer obtener este producto.

  • Para terminar y retomando el libro de Hoy es mañana de forma más genérica, ¿Qué sensación ha generado?

Yo me he quedado satisfecho personalmente. Creo que es un libro que puede hacer pensar a las personas jóvenes. Una de las cosas que tenemos en la actualidad es que los jóvenes, quienes va a ser parte muy importante, tanto del presente como del futuro, puedan reflexionar sobre en que mundo vivimos y en que mundo queremos vivir. En este sentido, yo estoy satisfecho con el libro.

Además, creo que por las entrevistas y los medios con los que he contactado creo que de momento está gustando y está sirviendo para divulgar y tratar de poner en el centro de la agenda política y publica, o social, temas que otros países están explorando y estudiando desde hace bastante tiempo y, sin embargo, en el estado español lleva años de retraso. Entonces, creo que es importante para centrar un poquito el tiro y ver los retos que tenemos que afrontar en el XXI.