Sandra Ortega, la segunda persona más rica de España tras su padre Amancio Ortega y dueña del 7% en Inditex, se querelló por la presunta falsificación de su firma para la obtención de créditos por importe de 130 millones de euros que fueron a parar a las manos de Kike Sarasola.

Durante su declaración ante la jueza, el exgestor confirmó que los garabatos que le abrieron la puerta de cinco bancos y el acceso a 130 millones de euros eran falsificaciones, pero, apunta elDiario.es, el asesor, «intentó convencer a la jueza de que Sandra Ortega estaba al tanto de los manejos y permitía que su firma fuera emulada para impulsar operaciones millonarias».

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A raíz de estas declaraciones los bancos se lanzaron contra Sandra Ortega, hija de Amancio Ortega, porque «ella es la única persona en el procedimiento con capacidad probada de solventar la deuda de 130 millones que Kike Sarasola nunca llegó a pagar», especifica el rotativo.

En este caso, Deutsche Bank decidió querellarse contra Sandra Ortega. Abanca, Bankinter y Banca March no presentaron querella pero sí pidieron que la empresaria fuese imputada y llamada a declarar y Société Générale, se limitó a solicitar su personación como acusación particular.

Sin embargo, la jueza no ha dado pie a las peticiones de los grandes bancos. «El razonamiento de la jueza es sencillo», dice elDiario.es, «si los bancos quieren acusar a la hija de Amancio Ortega tendrán que esperar hasta que se resuelva la querella presentada por esta contra quien controlaba su patrimonio. Dicho en otras palabras, si queda probado que la firma de la empresaria fue usada sin su consentimiento para regar de millones a Kike Sarasola, los bancos no podrán reclamarle nada a Ortega».

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