La líder del partido fujimorista Fuerza Popular, Keiko Fujimori, reconoció que su organización afronta «un momento difícil» con ella y su padre en prisión y sin tener el férreo control del Congreso que tenían tras las elecciones de 2016 al haberse producido disidencias en su grupo parlamentario.

En una carta escrita en la prisión, Fujimori agradeció la lealtad de los parlamentarios que se mantienen dentro de la bancada de Fuerza Popular y que este fin de semana están reunidos en la ciudad de Chincha, a unos 200 kilómetros al sur de Lima, para preparar el próximo periodo de sesiones del Congreso.

El fujimorismo está lejos de la mayoría absoluta que obtuvo en las elecciones de 2016, cuando consiguió 73 de los 130 congresistas y Keiko se quedó a apenas 41.000 votos de proclamarse presidenta del Perú frente a Pedro Pablo Kuczynski.

Ahora el partido naranja cuenta con 53 congresistas, tras haber perdido 20 parlamentarios en los últimos dos años y medio por distintas crisis y desavenencias internas.

La primera gran crisis surgió a finales de 2017 con el indulto al expresidente Alberto Fujimori, líder histórico del fujimorismo, que escenificó la ruptura entre Keiko y su hermano menor Kenji Fujimori, el parlamentario más votado, quien se llevó a un grupo de legisladores fujimoristas para formar su propio partido Cambio 21.

Mientras Keiko quería forzar en el Congreso la destitución del expresidente Kuczynski, Kenji y una decena de congresistas fujimoristas salvaron al entonces mandatario al romper la unidad de voto de Fuerza Popular tras aparentemente haber llegado a un acuerdo para que Kuczynski siguiera al mando a cambio de indultar a su padre.

La jugada resultó inútil para Kenji Fujimori, pues fue suspendido del Congreso y la Justicia peruana anuló el indulto a su padre por encontrar irregularidades en el proceso para librarle de la condena a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad, y este tuvo que volver a la cárcel.

Otro gran grupo de congresistas abandonó la bancada fujimorista cuando saltó el escándalo de la supuesta financiación irregular de las campañas electorales de Fuerza Popular, supuestamente financiadas con donaciones de la constructora brasileña Odebrecht que ocultaron con una contabilidad ficticia.

Esto llevó a dimitir de Fuerza Popular al actual presidente del Congreso, Daniel Salaverry, que desde entonces ha tomado una línea más independiente.

Por este caso Keiko Fujimori está en prisión preventiva desde noviembre de 2018, mientras la Fiscalía la investiga por un presunto lavado de activos en la financiación de sus campañas para la presidencia de Perú.

A ello se suman otros casos de presunta corrupción de los congresistas fujimoristas, entre ellos su principal portavoz, Héctor Becerril, a quien se le acusa de pedir sobornos a empresas para construirse una lujosa casa.