El combativo y declarado antimonárquico director Ken Loach ha acudido al Atlántida Film Fest para recoger un premio de honor a toda su carrera y celebrar el 50 aniversario de ‘Kes’, su obra maestra. Aprovechando la ocasión, Luis Martínez ha entrevistado para El Mundo al veterano realizador y este ha respondido con varias de las perlas a las que nos tiene acostumbrados.

Loach fue preguntado por su comprometida filmografía, muy centrada en la denuncia de injusticias. «El capitalismo es mucho peor. Es desalentador comprobar que no aprendemos«, respondió el veterano director. «La solidaridad ha muerto. Ya no existe como fundamento de la sociedad. Por supuesto que a un nivel muy local, sí que se da, pero el Estado es cruel y muy agresivo. Todas las instituciones que deberían velar por la justicia social se han convertido en herramientas para castigar a los pobres. Si no puedes mantenerte a ti y a tu familia, eres responsabilizado por ello y, en consecuencia, eres castigado«, sentenció Loach.

El director indicó que las cosas empezaron a cambiar «justo después de la guerra, en los años 50, había una sensación colectiva de responsabilidad«. Loach continuó la explicación: «Eso incluía tanto a los empleadores como a los trabajadores. Hablo del derecho a un salario justo, de unas vacaciones por el trabajo, del servicio de salud… Desde la energía a los medios de transporte eran bienes comunes, de la sociedad. No digo que fuera el paraíso, pero detrás de ello había un concepto y un consenso sobre lo que debía ser una sociedad. Eso, obviamente, fue desmantelado por Thatcher«.

Al ser referido a que la Dama de Hierro gue elegida por los británicos, Loach indicó que «Hitler también«. El realizador continuó su proclama indicando que «la única regla para medir las relaciones humanas es la reducción de costes para hacer más competitivo un producto eso deriva necesariamente en reducción de derechos. Se ahorra siempre por los gastos y considerar un simple gasto al salario hace que ya nadie hable de lo justo. Esa es la lógica del sistema«.

Trabajo precario

En su última película, Ken Loach aborda temas como los contratos a tiempo cero, el de los repartidores convertidos en falsos autónomos que trabajan en realidad para multinacionales como Deliveroo o Glovo. El director aborda define este tipo de trabajos como «el punto límite«, y lo explica: «Es el sistema de explotación perfecto: el obrero es obligado a explotarse a sí mismo. No necesitas a un jefe enfadado que te diga cuánto tienes que trabajar, ya te encargas tú mismo«.

«La injusticia se acepta como parte del sistema. Hemos llegado a un punto en el que se habla de generosidad o de caridad en lugar de simple justicia. Y es responsabilidad de todos rechazar eso. No estamos condenados a vivir así, porque no es justo. No es normal«, explicó Loach al respecto de la normalidad con la que la sociedad acepta al sistema capitalista. «Lo curioso es el lenguaje que emplea un sector de la misma izquierda socialdemócrata que, después de reconocer que lo que ocurre es injusto, advierte sobre el peligro de los extremistas. Reconocen la injusticia, pero hacen lo posible para evitar cambiar las cosas«, sentencia el director.

El crecimiento de la ultraderecha

«La ultraderecha está creciendo por todos los lados. Incluida España. Vivimos un tiempo complejo y la extrema derecha ofrece respuestas sencillas. Pero, y esto es lo importante, falsas«, indicó Loach.

Al respecto del crecimiento de la extrema derecha, el realizador hace una acertada reflexión: «Los nacionalistas populistas de ahora son los nacional socialistas de antes. Responsabilizar a la inmigración no arregla nada, pero marca un objetivo sobre el que desfogarse. La izquierda tiene que pensar en cómo cambiar el sistema. Y eso da más trabajo, exige más esfuerzo y, sobre todo, cuenta con enemigos mucho más poderosos«.

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