Kenneth Eugene Smith, un hombre de 58 años condenado a muerte en Alabama hace más de tres décadas por el asesinato de una mujer en 1989 a cambio de dinero, ha pasado a la historia como el primer preso ejecutado en los Estados Unidos mediante un método inédito en el sistema penitenciario del país: la asfixia por nitrógeno.

En la madrugada de este viernes, Smith, el «conejillo de indias» en este nuevo enfoque de ejecuciones, fue declarado muerto a las 20:25 horas en Alabama (2:25 GMT). Su vida se extinguió después de inhalar nitrógeno a través de una máscara, privándolo gradualmente de oxígeno durante un periodo de 15 minutos. Sus últimas palabras, según informes, fueron: «Esta noche Alabama hace que la humanidad dé un paso atrás. Gracias por apoyarme. Los amo a todos».

Testigos oculares, entre ellos periodistas, relataron que una vez que el gas comenzó a fluir, Smith experimentó convulsiones durante unos minutos, seguidas de una respiración agitada que continuó durante varios minutos más. El director del Departamento Correccional de Alabama, John Hamm, explicó en una rueda de prensa que las sacudidas del reo fueron «involuntarias» pero dentro de lo esperado.

Kenneth Smith: pionero de un controvertido método de ejecución en Estados Unidos
Kenneth Smith: pionero de un controvertido método de ejecución en Estados Unidos

Minutos antes de la ejecución, la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó el último recurso presentado por la defensa de Smith por 6 votos a 3, allanando el camino para el inicio del procedimiento. La jueza progresista Sonia Sotomayor, una de las tres que votaron por detener la ejecución, argumentó que Alabama había elegido a Smith como «conejillo de indias» para probar un método de ejecución nunca antes utilizado, ya que el estado no pudo ejecutarlo en su primer intento en noviembre de 2022.

En ese intento fallido, el verdugo fue incapaz de introducirle las vías intravenosas, y como parte de un acuerdo posterior, Alabama se comprometió a no intentar la inyección letal nuevamente. Este estado, junto con Oklahoma y Mississippi, ha considerado la asfixia por nitrógeno como una alternativa ante la negativa de las farmacéuticas a proporcionar los fármacos necesarios para la inyección letal.

La asfixia por nitrógeno implica inhalar nitrógeno puro o en una concentración letal hasta provocar la asfixia. El preso recibe el gas a través de una mascarilla hermética. El protocolo establecido por el Departamento Correccional de Alabama exige que el volumen de gas en el cilindro supere el umbral mínimo antes de la aplicación. Además, se prohíbe la presencia de un asesor espiritual en la «cámara de la muerte» a menos que haya firmado un consentimiento.

Aunque algunos detalles del protocolo han sido ocultados, se ha revelado que los funcionarios deben seguir una coreografía específica al colocar la mascarilla, conectarla al tubo de respiración y verificar los medidores de oxígeno en la pared. Smith, según informes, no tuvo permitido comer desde las diez de la mañana del día de la ejecución para minimizar riesgos de vómitos y asegurar que no inhalara o tragara sus propias expulsiones a través de la mascarilla.

Críticas y preocupaciones internacionales

Amnistía Internacional recuerda el intento fallido de ejecución en 2022, calificándolo como «espantoso» y con tres jueces del Supremo describiéndolo como tortura, causándole «enormes dolores y sufrimientos» que le provocaron un trastorno de estrés postraumático.

Aunque Alabama afirma que la asfixia por nitrógeno es el método «más indoloro y humano conocido por el hombre», la alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Ravina Shamdasani, ha expresado profunda preocupación.

Ha instado a Alabama no solo a detener las ejecuciones de este tipo, sino también a abstenerse de llevar a cabo futuras ejecuciones de esta naturaleza. La asfixia por nitrógeno, un método sin precedentes, plantea cuestionamientos éticos y morales en el controvertido panorama de la pena de muerte en Estados Unidos.

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