Seis años después, Make Rojava Green Again, junto con las campañas RiseUp4Rojava y Women defend Rojava convocan a todos los ecologistas y fuerzas progresistas a una semana de acción del 1 al 8 de noviembre.

El 1 de noviembre es el Día Mundial de Kobanê, pero este año los eventos de solidaridad se extenderán durante toda una semana.

Del 2 al 5 de noviembre, Make Rojava Green Again Invita de nuevo a los activistas a «destacar las luchas y objetivos que nos unen y nos mueven a nivel mundial, y que fortalecen la alianza común en nuestra diversidad».

La organización también llama a protestar de forma descentralizada ante los lugares de cooperación internacional y el apoyo del Estado turco entre el 6 y el 8 de noviembre.

Make Rojava Green afirma que su llamamiento es «por una semana de solidaridad, una semana de fortalecimiento de la lucha ecologista a nivel mundial, una semana de desobediencia civil contra el dominio fascista, la explotación capitalista y la devastación imperialista de nuestros medios de vida y de la propia naturaleza. Con su guerra contra el pueblo y la naturaleza del Norte y el Este de Siria, ISIS continuó la tradición del régimen sirio que explotaba los recursos de la zona y dañaba gravemente el ecosistema. La lucha contra esas fuerzas oscuras no era sólo por la libertad y la supervivencia, sino que tenía como objetivo construir un sistema ecológico en el que el pueblo cuidara su medio ambiente mediante la reforestación, la agricultura sostenible y la infraestructura energética ecológica».

La declaración recuerda que «al tiempo que apoyaba a los combatientes de las Unidades de Protección de Mujeres y Populares de Rojava – YPJ e YPG – las personas progresistas de diversos orígenes de edad, género y orientación política encontraron la unidad y la esperanza de un futuro mejor, y la victoria de la luz sobre la oscuridad.

«Cuando las YPJ y las YPG liberaron Kobanê de ISIS y el pueblo empezó a reconstruir la ciudad siguiendo los principios de libertad de las mujeres, democracia radical y ecología, plantaron una semilla que pronto se extendió por toda la región del norte y el este de Siria».

Hoy, dijeron los activistas, «este árbol se ha convertido en una revolución social y ha empezado a dar a la gente de la región los frutos de la libertad y la esperanza». Con su paradigma de encontrar una nueva forma de vivir en armonía con la naturaleza y la coexistencia pacífica entre los pueblos, inspiró a los ecologistas de todo el mundo en una época en la que la mentalidad capitalista de los estados-nación causa caos, destrucción y guerra entre los humanos y la naturaleza por igual».

Los activistas recordaron que «después de la ocupación de la región de Afrin, el pulmón verde de Rojava, en 2018, así como de Girê Spî y Serekaniyê hace un año, el Estado turco se prepara de nuevo para la guerra, apoyado por los actores globales de Europa, EE.UU. y Rusia. De la misma manera que los Estados nacionales capitalistas están unidos contra los valores de la libertad de las mujeres, la democracia radical y la ecología, nosotros también tenemos que, una vez más, unirnos y levantarnos por estos valores».

Fuente: ANF