Zuzana Caputova, una abogada ecologista que según las encuestas será este sábado la primera mujer que es elegida presidenta de Eslovaquia, cree que este hito supondrá la continuación de su trayectoria vital de servicio a los ciudadanos.

«Como abogada he luchado en muchas causas en el lado de la gente corriente, que no podía alcanzar la justicia. El hecho de que en nuestro país no funcione la justicia es un problema serio», declaró recientemente la candidata, de 45 años, al diario «Pravo».

Si el veredicto de las urnas confirma el pronóstico de los sondeos, Caputova, que cuenta con el apoyo del presidente saliente, Andrej Kiska, accederá a la jefatura del Estado con más del 60 % de los votos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

Se divisa así un triunfo aplastante frente a su rival, Maros Sefcovic, quien, apoyado por el partido gubernamental Smer y actual vicepresidente de la Comisión Europea, es un veterano político.

En cambio, es prácticamente nula la experiencia política de Caputova, una personalidad desconocida a nivel público hasta hace poco y que rompe el perfil del «hombre fuerte», nacionalista y populista que domina la política en Europa Central desde hace años.

El fenómeno de su éxito es atribuido por muchos observadores a la indignación de la ciudadanía con la clase política del pequeño país centroeuropeo, salpicada de acusaciones de corrupción.

«Somos un Estado donde las prácticas mafiosas de muchas personas influyentes (…) han copado ciertas instituciones», ha afirmado la abogada, quien, al igual que otros centenares de miles de personas, salió a la calle a exigir justicia ante el doble asesinato del joven periodista Jan Kuciak y su pareja, en febrero de 2018.

El homicidio del reportero, que estaba a punto de publicar una investigación que revelaba vínculos entre el crimen organizado y políticos eslovacos, desató la mayor ola de protestas callejeras de Eslovaquia desde la caída del régimen comunista en 1989.

El escándalo y la presión ciudadana obligó al entonces primer ministro, el socialdemócrata Robert Fico, a abandonar el Ejecutivo, junto con su ministro de Interior y el jefe de la Policía.

Caputova conocía personalmente a Kuciak, con quien había colaborado en algunos casos de corrupción, y el recuerdo del periodista ha estado presente en toda su campaña, como símbolo de valentía para revelar las carencias democráticas y prácticas turbias de un sistema que se resiste a las reformas y el cambio.

Antes de lanzarse a su carrera presidencial, la abogada ganó una larga batalla ecologista: durante doce años se enfrentó con un empresario mafioso que trató de establecer un vertedero de productos tóxicos en la localidad donde ella vive, Pezinok, a 50 kilómetros al norte de Bratislava.

El citado empresario, Marian Kocner, resultó luego ser el principal implicado en el homicidio de Kuciak, quien descubrió y destapó la existencia de una red de clientelismo con fondos europeos, fraudes con IVA y negocios inmobiliarios turbios en la que estaban involucrados tanto Kocner como la mafia calabresa.

La defensa del medioambiente, la transparencia y la lucha contra la corrupción y clientelismo son los principios que Caputova ha enarbolado en su campaña electoral.

«Mi candidatura presidencial es parte de mi lucha por una Eslovaquia justa», dice.

Los resultados de la primera vuelta de estas presidenciales, celebrada el pasado día 16, muestran a las claras que la licenciada en Derecho, divorciada y con dos hijas, llegó con su mensaje a la ciudadanía: logró quedar en primer lugar con el 40,57 % de los apoyos, seguida de lejos por Sefcovic, con el 18,66 %.

Caputova ha fundado «Progresivne Slovensko», una formación liberal de izquierda que pretende concurrir en las próximas legislativas y desafiar al partido socialdemócrata Smer, de Robert Fico, que de momento sigue liderando las encuestas.

Gustavo Monge