La Amazonía tiene 7,4 millones de km2, es la mayor región de bosque tropical del planeta y alrededor del 60 por ciento se encuentra en Brasil. Su bioma es inigualable y su existencia es vital para los esfuerzos contra el cambio climático. Sin embargo, en estos momentos el llamado pulmón del mundo está envuelto en llamas, lleva 16 días incendiándose y organizaciones denuncian que el Gobierno de Jair Bolsonaro ha guardado silencio ante lo que han llamado un «crimen ambiental«.

Hasta ahora se estima que han sido destruidas 500.000 hectáreas de bosque entre Brasil y Bolivia, y se ha empezado a extender hacia Paraguay y Perú. En redes sociales han circulado imágenes de largas extensiones de bosque quemado a través de los estados brasileños de Acre, Rondônia, Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, así como animales huyendo de su hábitat. Las denuncias llevaban más de 15 días, pero la noticia no se hizo visible hasta que el incendio se convirtió en una triple amenaza entre Brasil, Bolivia y Paraguay. Lo que ha puesto en riesgo a poblaciones enteras y a miles de especies.

Datos del Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil (Inpe) indican que la deforestación destruyó 2.254 kilómetros cuadrados de la Amazonía brasileña el pasado julio, 278 % más que los 596,6 kilómetros cuadrados del mismo mes de 2018. El aumento de la deforestación en la Amazonía provocó que Alemania y Noruega anunciasen la semana pasada el congelamiento de ayudas destinadas a la preservación de la selva.

Con el hashtag #PrayForAmazonia, miles de personas hicieron un llamado en redes sociales a atender los incendios que representan un riesgo para el planeta entero, ya que ese inmenso pulmón vegetal produce el 20 % del oxígeno del mundo.

Los focos de incendio en Brasil entre enero y agosto de 2019 registró 71.497 siniestros de esta naturaleza, un número considerablemente superior a las 39.194 quemas que ocurrieron en el mismo período de 2018.

«Quienes deforestan y destruyen la Amazonía se sienten alentados por el discurso y las acciones del gobierno de Bolsonaro que, desde que asumió el cargo, ha hecho un verdadero desmantelamiento de la política ambiental del país«, señaló en un comunicado Danicley Aguiar, vocero de la organización Greenpeace en Brasil.

Sin embargo, Bolsonaro apenas está poniendo medidas para luchar contra este crimen, más preocupado en acallar informaciones que en luchar contra el fuego. El ministro de Medio Ambiente de Brasil, Ricardo Salles, señaló en su cuenta de Twitter que el Gobierno ha puesto a disposición de los estados afectados aviones y un equipo de brigadistas para detener los incendios. Medidas irrisorias para un desastre de estas características.



 

Vídeo Recomendado:

Deja un comentario