Sudáfrica se encuentra en medio de un desafío importante en su industria hortofrutícola mientras intenta sortear las estrictas regulaciones sanitarias europeas. Los grandes exportadores de frutas sudafricanas se han mostrado preocupados por el riesgo que implica someter sus cítricos a las inspecciones portuarias de las autoridades españolas, considerándolo «inaceptable».
Tal y como informa El Periódico Mediterráneo, un informe del sector primario sudafricano, publicado en julio, ya había advertido sobre la posibilidad de controles más rigurosos a la entrada en territorio comunitario.
En particular, se señalaba que las mandarinas y limones podrían enfrentar un aumento significativo en la probabilidad de ser rechazados en España debido a la presencia del hongo Phyllosticta citricarpa, comúnmente conocido como mancha negra. Esta infección, aunque no afecta la calidad de la fruta, deteriora su apariencia, lo que desanima a los consumidores.

La situación ha suscitado preocupaciones en los sectores hortofrutícolas europeos, mientras que en España se ha denunciado una supuesta «campaña de desinformación» por parte de la patronal sudafricana para tratar de ocultar que la infección provocada por este hongo estaba «desatada» en aquel país.
Estas tensiones han llevado a los exportadores sudafricanos a plantear la posibilidad de evitar los controles en los puertos españoles y cuestionar la validez de las pruebas utilizadas para detectar la presencia de mancha negra.
La mancha negra, o Citric Black Spot (CBS), representa un desafío tanto para los productores sudafricanos como para los compradores europeos. A medida que Sudáfrica busca mantener su posición en el mercado europeo, enfrenta la tarea de abordar este problema y garantizar la calidad de sus exportaciones de cítricos.




























