Desde hace varios años parecía que la labor de búsqueda de restos de represaliados se había dado por finalizada ante la falta de nuevos datos sobre la localización de las fosas que aún están ocultas, lo cierto es que hace unos meses, a petición de algunos familiares, se está buscando a este grupo de personas que fueron deportadas desde Nava de Roa y asesinadas en el término municipal de Fuentecén, como explicó José Ignacio Casado, miembro de este colectivo.

En este grupo de represaliados se encuentra, como curiosidad, Gonzalo Liras, el bisabuelo de la que fue ministra de Defensa en el gobierno de Zapatero, Carme Chacón, fallecida en abril del año pasado.

Lo cierto es que, según los datos recabados por la asociación, los restos de estos vecinos podrían haber sido enterrados en lo que en su día era un terreno baldío, que hoy se utiliza para el cultivo de patatas. Por este motivo, tendrá que esperar a que se recolecte dentro de unos meses para intentar su exhumación.

En un plazo no superior a dos meses, en el verano de 1936, se calcula que fueron asesinadas a manos del bando golpista 700 personas en la Ribera del Duero. La ARMH ha podido recuperar los restos de medio millar. A pesar de que cada vez son menos las personas que pueden aportar documentación para localizar a las 200 restantes, dice José Ignacio Casado, que aún se sigue recibiendo peticiones de algunos familiares, incluso del extranjero, como es el caso de un brigadista internacional chileno o de otro judío-palestino. En este último caso, la Asociación ha realizado gestiones directas con el embajador israelí, muy interesado en recuperar los restos de este voluntario.

Por lo que se refiere al Valle de los Caídos, que está siendo estos días el centro de atención en este aspecto, José Ignacio Casado solicitó en su día, con no pocas dificultades burocráticas, los archivos necesarios para investigar si entre las 33.800 personas que allí se encuentran enterradas, había represaliados de la Ribera del Duero. La búsqueda dio resultados negativos, pero sí pudo verificar que allí se encuentran los restos de un soldado que, tras ser herido en el frente, fue trasladado al hospital habilitado en la guerra en Aranda, que hoy es el colegio público Castilla, donde falleció.

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